viernes, 7 de enero de 2022

La eutanasia, una puerta abierta muy difícil de cerrar

De nuevo nos encontramos con un caso similar al que se vivió en España con el suicidio asistido de Mª José Carrasco en marzo de 2021. Justo después de hacerse pública su historia en los medios de comunicación, se aprobó la ley de la eutanasia en España, con 202 votos a favor, 141 en contra y 2 abstenciones, convirtiéndose en el quinto país del mundo en regularla.

Quizás uno de los temas bioéticos más polémicos en la actualidad es la regulación legal de la eutanasia y el suicidio asistido. Como en el caso de la paciente Carrasco, se plantea ahora en Italia otro de análogas características, en un país donde la eutanasia y el suicidio asistido siguen siendo ilegales. Un enfermo, cuyos datos no se han facilitado, ha obtenido la autorización para ser sometido a un suicidio médicamente asistido después de que en 2019 el Tribunal Constitucional italiano declarara no punible la eutanasia en ciertos casos.

Los magistrados del Constitucional decidieron que no es punible, bajo ciertas circunstancias, ayudar a morir a “un paciente mantenido vivo mediante tratamientos de soporte vital y que sufre de una patología irreversible, fuente de sufrimiento físico y psicológico que considera intolerable, pero que es totalmente capaz de tomar decisiones libres y conscientes”, informaron los medios italianos.

El ciudadano italiano de 43 años se encuentra en estado tetrapléjico y, como consecuencia del mismo, lleva una década inmovilizado en una cama. Se trata del primer enfermo que obtiene el derecho a acogerse a esta medida. “Mario” -un nombre ficticio para mantener oculta la identidad del enfermo- llevaba más de un año solicitando al hospital de la región de Las Marcas donde le siguen “que verificase sus condiciones de salud para acceder, legalmente en Italia, a una droga letal para poner fin a su sufrimiento”, el plazo previsto por la sentencia del Constitucional.

Tras la primera negativa del servicio regional de Las Marcas (ASUR), un laudo de mediación y la decisión final del Tribunal de Ancona, además de dos advertencias legales a la ASUR, Mario finalmente obtuvo la opinión favorable del Comité de Ética, después de que un grupo de médicos especialistas confirmara que tiene derecho al acceso legal al suicidio asistido (Diario El Mundo).

Esta autorización abre de nuevo la petición, por parte de un sector de su población, de regular la eutanasia en Italia.

Bélgica aplica la eutanasia en niños

Por otro lado, y relacionado con el mismo tema, la revista BMJ Journals, ha publicado un artículo que afirma que, entre septiembre de 2016 y diciembre de 2017, 24 bebés se eutanasiaron en Bélgica. Los médicos, de acuerdo con los padres, les administraron medicamentos intencionalmente para terminar con su vida.

El informe de “Archives of Disease in Childhood Fetal and Neonatal Edition” afirma que se aplicó la inyección letal en bebés con problemas médicos que no tenían “esperanza de un futuro soportable”. No hay que olvidar que Bélgica legalizó la eutanasia en 2002, y en 2014 se convirtió en el primer país en legalizar el suicidio asistido para menores.

El estudio también saca a la luz la práctica demasiado común de la eutanasia infantil, a pesar de que dicha acción es ilegal. Como dijo Michael Cook, de BioEdge (Bioethics news from around the world): “Es bien sabido que la elegibilidad para la eutanasia en Bélgica es elástica. Sin embargo, existen límites. La ley solo permite la eutanasia de menores que sean capaces de discernir y que estén conscientes”.

Desde 2002, el número de eutanasias en este país ha ido en aumento desde 24 en 2002 a 2.655 en 2019, lo que supone que en estos 19 años se han llevado a cabo más de 20.000. En estos datos cabe destacar que, en 2019, 450 personas eutanasiadas no eran enfermos terminales.

Nuestra valoración

Desde el Observatorio de Bioética se ha abordado en más de una ocasión este tema, tratando de argumentar los distintos aspectos bioéticos que entran en juego, y que, por la actualidad de la noticia a la que hacemos referencia, merece la pena comentar de nuevo.

Para el Dr. Justo Aznar, ex director del Observatorio de Bioética recientemente fallecido en Valencia,  “el problema comienza cuando se pretenden amortizar episodios aislados de alto voltaje emocional y gran difusión mediática para fines políticos que, estratégicamente, buscan concienciar y educar a la sociedad. Permitir que en una sociedad uno de sus miembros provoque la muerte de otro bajo cierta excepcionalidad supone un debilitamiento progresivo del carácter inviolable de la vida humana y de los derechos que la protegen. Si en “algunos casos” se pudiera disponer de la vida propia o ajena, se estaría afirmando que la vida humana puede ser devaluada y perder la incondicionalidad de su respeto. Social y legalmente se operaría un cambio de paradigma ya que, bajo determinadas situaciones de sufrimiento, se aceptaría que la vida pueda ser violada, y su violabilidad constituir un derecho. Pero ninguna vida es indigna y por tanto violable por el sufrimiento que padezca. La vida humana siempre constituirá un bien, aunque la persona esté enferma. Lo que representa un mal es el sufrimiento resultante que habrá que dotarlo de sentido, reducirlo al máximo, eliminarlo, apoyando al que sufre y a los que les acompañan para evitar llegar a la triste situación de pensar que ya no merece la pena seguir viviendo adoptando la peor de las decisiones” (ver más).

Según Aznar, “cuando se abre una puerta en bioética, se sabe lo que va a suceder en ese momento, pero no se sabe a lo que se va a llegar después, y es muy difícil volver a cerrarla”. “Esto no es una elucubración de aquellos que estamos en contra de la eutanasia, tenemos los datos de los dos laboratorios sociológicos que han sido y son Holanda y Bélgica en esta cuestión, que sabemos hasta dónde han llegado. Se ha aceptado ya la eutanasia para niños, neonatos, o personas con trastornos psiquiátricos, demencia o discapacidad mental. Esta pendiente resbaladiza puede acabar llevando a aplicar la eutanasia a personas que no la pidan, la llamada eutanasia involuntaria. Esto está pasando en Holanda, donde entre el 0,4% y el 0,7% de las eutanasias aplicadas fueron de ese tipo, o en Bélgica donde la mayoría de las personas mayores de 80 años a las que se aplicó la eutanasia, no la habían solicitado”.

Parece que la pendiente que menciona el Dr. Aznar no solo puede abrir el acceso a pedir la eutanasia en situaciones que en un principio no están contempladas dentro del marco legal de los países en los que está legalizada, sino que, además, puede convertirse en la puerta de entrada para la regulación legal en los países en los que todavía no se ha planteado.

Desde este Observatorio de Bioética, de nuevo instamos a todos los organismos europeos a no ceder a las presiones liberalizadoras hacia la eutanasia y, promover la instauración generalizada de los cuidados paliativos de calidad, proveyendo los medios humanos y materiales para su implementación, dada la experiencia bien constatada de que es la atención paliativa integral la mejor forma de abordar el sufrimiento inherente a la enfermedad incurable o al final de la vida, que lleva a la inmensa mayoría de los pacientes que piden la eutanasia a desistir de ello.

Este es el verdadero camino para dignificar la vida, abordar el sufrimiento y la vulnerabilidad y humanizar la medicina y los cuidados.

 

Nuria Aznar y Cristina Castillo. Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia

jueves, 6 de enero de 2022

Eutanasia y el mito de la autonomía del paciente

 Un tema que consideramos relevante en la defensa de la vida humana y su dignidad en su proceso de muerte, es la validez de consentimiento del paciente en las circunstancias que le afectan. Esto nos ha llevado a denunciar la creciente cantidad de personas a las que se aplica la eutanasia sin su consentimiento (ver “La pendiente resbaladiza de la legalización de la eutanasia”), asunto que es ahora analizado desde la perspectiva psiquiátrica.

Un artículo publicado en la revista Pschiatry Times (29 de octubre de 2021), cuyo autor es un conocido profesor de psiquiatría y una psiquiatra especializada en bioética (ver AQUÍ) cuyo título es “Suicidio Asistido y el mito de la autonomía del paciente”, trata el delicado tema con solvencia y rigor.

Los autores del artículo afirman que en los últimos 3 años, 4 estados de EE.UU. han legalizado lo que eufemísticamente se ha denominado suicidio asistido por el médico; los estados de Hawái, Nueva Jersey, y Nuevo México, han legislado para permitir que los médicos puedan facilitar sustancias letales a los enfermos terminales que desean terminar con sus vidas. Nuestro Observatorio viene ofreciendo datos sobre la aplicación de esta ley en el ámbito internacional, que es como una mancha de aceite en continua expansión.

En el caso de la muerte asistida: ¿Disponen los pacientes de una verdadera autonomía?

Según el mencionado artículo, las legalizaciones aprobadas o en vías de serlo en EE.UU. no protegen adecuadamente el respeto a la autonomía del paciente en todo el proceso que conlleva la eutanasia.

Los autores analizan lo que entienden como mito de la autonomía, afirmando que tanto en las leyes como en la práctica clínica, no se respeta la autonomía de los pacientes, tanto referida al procedimiento empleado como al nivel de información suministrado a título personal, como la información de tratamientos alternativos facilitada por especialistas en cuidados paliativos. Los pacientes que desean administrarse la medicación letal prescrita, deben superar una serie de obstáculos administrativos y de procedimientos que dependen completamente del criterio médico. Las decisiones de control con respecto al diagnóstico del paciente, la necesidad de un consultor para confirmar el diagnóstico, la supuesta naturaleza “terminal” de la enfermedad, la cumplimentación de los formularios de certificación requeridos, y, finalmente, la redacción de la prescripción letal, son todos ejercicios de la autonomía del médico.”

Los autores afirman que incluso en el eventual rechazo de la petición de eutanasia por parte del paciente, la toma de decisiones está preferentemente en el ámbito de la autonomía del médico. Está demostrado que durante el proceso previo a la administración de la sustancia letal por el médico,  la actuación del mismo podría modificar la decisión del paciente que haya pedido el suicidio asistido, sobre todo si se le presentan alternativas para aliviar su dolor, además de la debida asistencia psicológica y espiritual.

Estas son las conclusiones de un reciente estudio realizado en el área psiquiátrica ver Psychiatrists Must Prevent Suicide, Not Provide It,  Annette L Hanson MD. (19 de noviembre de 2021). Las leyes actuales y los procedimientos relacionados, lejos de proteger la autonomía del paciente, fortalecen la autoridad de terceros.

El artículo continúa definiendo un esclarecedor término: autonomía genuina, oponiéndola a la pseudo-autonomía de las leyes y prácticas referidas, y argumentan que éstas no son capaces de proteger la autonomía genuina del paciente sufriente o terminal, que en determinadas circunstancias pueden verse coaccionados por la influencia de la familia y su entorno que quieren este tipo de muerte por “razones emocionales o económicas”. Los autores enfatizan que no conocen una sola ley o proyecto de ley que establezca un mecanismo para valorar que la autonomía genuina (razonada) del paciente ha sido respetada antes de la administración de la sustancia letal, ni considere los importantes factores que pueden comprometerla, como por ejemplo los miedos y fantasías inconscientes frecuentes en este tipo de pacientes y la falta de una información especializada en cuidados paliativos que ofrezca tratamientos alternativos. AQUÍ.

Julio Tudela y Manuel Zunin

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

martes, 4 de enero de 2022

Michel Quoist - Caminos de oración + Oraciones para rezar por la calle + Triunfo

michael Quoist Nace en 1921 en Le Havre. A los 14 años empieza a trabajar. Entra en la Acción Católica. Ingresa en el seminario a los 18 años. Sacerdote en 1947. Doctor en ciencias sociales y políticas por el Instituto Católico de París. Su tesis «La ville et l’homme», obtiene el premio Jasen 1954. Coadjutor. Consiliario de múltiples movimientos de Acción Católica. Párroco. Secretario general del comité episcopal francés para América latina. Responsable del servicio de vocaciones de la diócesis de Le Havre. Murió en 1997

lunes, 3 de enero de 2022

Raíles y lazos - 2007

Una madre desesperada decide quitarse la vida estacionando su coche en medio de la vía del tren. El ingeniero del ferrocarril que la atropella y su esposa acabarán estableciendo un estrecho lazo con el joven hijo de la suicida.

sábado, 1 de enero de 2022

PACEM IN TERRIS

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