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martes, 13 de febrero de 2024
sábado, 7 de enero de 2023
El aumento desmedido de infecciones de transmisión sexual es ya un alarmante problema de salud pública
Según los últimos datos disponibles, en 2019 se notificaron en España más de 36.000 diagnósticos de infecciones de transmisión sexual (ITS) sometidas a vigilancia epidemiológica, observándose un aumento en todas ellas en los últimos años. El patrón por edad y sexo muestra una mayor prevalencia entre los 25 y los 34 años, y más frecuentes en varones, a excepción de la infección por Chlamydia trachomatis que presenta tasas más elevadas en mujeres menores de 25 años. Las crisis sanitarias, sociales y políticas a lo largo de la historia se han asociado a aumentos de ITS, por lo que se puede anticipar que el impacto provocado por la COVID-19 incremente su incidencia, si no se realizan las intervenciones apropiadas.
Según el informe del Ministerio de Sanidad español, publicado en junio de 2021, los casos de gonorrea se han duplicado entre 2016 y 2019. En el caso de la sífilis han pasado de una tasa de 7.25 por 100.000 en 2016 a 13.29 por 100.000 en 2019, casi el doble. La infección por Chlamydia ha experimentado un incremento de prevalencia de más del doble de casos, pasando de los 7.236 de 2016 a 17.718 en 2019.
Según el observatorio de salud femenina Bloom, el incremento en el caso de las mujeres es de más del 1000 % en una década (diez veces más).
Desde las campañas institucionales del “Póntelo, pónselo” de hace algunos años hasta la más reciente promovida por el Ministerio de Sanidad, “Sal como quieras, pero no salgas sin condones”, parecen confiar la solución de este grave problema de salud pública a la mera utilización del preservativo.
En el caso de Francia, el presidente Macron ha anunciado que los preservativos serán gratuitos en Francia a partir de enero de 2023 en las farmacias para los jóvenes de 18 a 25 años.
La Seguridad Social gala ya los rembolsaba desde 2018 si se contaba con la receta de un médico o una matrona, como forma de contener el sida y las infecciones de transmisión sexual, y Macron ha anunciado nuevas medidas como la vacunación contra el virus del papiloma humano, que podría ser obligatoria si los científicos la recomiendan (ver más).
Sin embargo, y según informa el diario “El País”, el 45 % de los jóvenes entre 15 y 29 años ha mantenido relaciones sexuales sin utilizar el preservativo, a pesar de que en su mayoría conocen los riesgos. Uno de cada cuatro afirma hacerlo habitualmente.
El alarmante incremento en las tasas de ITS observado en los últimos años, parecen poner de manifiesto la ineficacia de las campañas preventivas basadas en el uso del preservativo, en ausencia de otras medidas educativas más necesarias.
Eficacia del preservativo en la prevención del contagio de ETS
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC) ha elaborado un informe sobre la eficacia del preservativo en la prevención del contagio de ITS, destacando su capacidad para reducir su transmisión. Pero deben destacarse algunas limitaciones señaladas en el mencionado informe:
En primer lugar, su eficacia depende en buena medida del uso regular y correcto. Una mala utilización o hacerlo de forma discontinua la reduce significativamente.
En segundo lugar, el informe afirma que “los condones ofrecen un mayor grado de protección contra las enfermedades transmitidas por las secreciones genitales y un menor grado de protección contra las úlceras genitales o el virus del Papiloma Humano (VPH) debido a que estas infecciones también pueden transmitirse mediante la exposición a áreas (por ejemplo, piel o superficies mucosas infectadas) que no están cubiertas o protegidas por un condón.” Debe recordarse que la exposición a este virus está íntimamente relacionada con la prevalencia de cáncer de cuello de útero
En tercer lugar, y respecto a las evidencias disponibles sobre la eficacia real del preservativo, afirma que “la solidez de las pruebas sobre la eficacia de los condones en la reducción del riesgo de contagio de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), no se encuentra al nivel de las realizadas para el VIH, principalmente debido a la menor cantidad de estudios que se han realizado para abordar las otras ETS y su menor solidez en cuanto a la metodología y diseño.”
Finalmente, en el caso de la sífilis y el virus herpes simple tipo II, los expertos del CDC aseguran que “los condones de látex ofrecen protección limitada” contra su transmisión.
Alternativas: el precedente de Uganda
Un artículo publicado en la prestigiosa revista Plos Medicine, analiza el caso de Uganda, uno de los pocos países africanos donde las tasas de infección por el VIH han disminuido, de alrededor del 15 por ciento a principios de la década de 1990 a alrededor del cinco por ciento en 2001. El mencionado trabajo afirma que, a finales de 2005, ONUSIDA estimó que el 6,7 por ciento de los adultos estaban infectados con el virus VIH. Las razones que han hecho posible el éxito de Uganda en la contención de la infección se han estudiado intensamente con la esperanza de que otros países puedan emular las estrategias que se mostraron eficaces. Algunos investigadores atribuyen el éxito a la promoción del gobierno de Uganda de los “comportamientos ABC”, por las siglas en inglés de “Abstinence, Being Faithful, Using Condoms”, es decir la abstinencia sexual, la fidelidad como opuesta a la promiscuidad y la utilización del preservativo.
Uganda ha recibido fondos del Plan de Emergencia del presidente de los Estados Unidos para el control del SIDA, que promueve el enfoque ABC con campañas de salud pública impulsadas por la abstinencia.
Valoración bioética
Los insuficientes resultados ofrecidos por las campañas de promoción del uso del preservativo en cuanto a la reducción de los embarazos no deseados, abortos y, tal como analizamos en este artículo, la prevalencia de las infecciones de transmisión sexual, cuestionan seriamente la validez de las políticas preventivas emprendidas por los organismos responsables de su contención.
Asociar el uso del preservativo a la ausencia de riesgo en la transmisión de ITS, constituye un doble error, cuyas consecuencias comentamos ahora. Primero, porque la eficacia del preservativo para evitar el contagio de ITS no es, ni mucho menos, del 100 %, tal como se ha argumentado. Y, segundo, porque la falsa sensación de seguridad que pretende transmitirse denominando “sexo seguro” al que se mantiene utilizándolo, favorece los tres factores que están detrás del incremento en la prevalencia de las ITS: relaciones sexuales más frecuentes, más promiscuas y de inicio más temprano.
El indiscutible efecto protector parcial de los métodos de barrera en la transmisión de ITS, así como en la contención de embarazos no deseados y abortos, puede verse devaluado, de facto, por las modificaciones en la conducta sexual descritas, promovidas por la falsa creencia de que el uso del preservativo extingue el riesgo. Si a lo ya mencionado añadimos el pobre uso que los jóvenes hacen de él -no debe olvidarse que su eficacia depende de su utilización constante y correcta- restando importancia a los graves efectos secundarios que pueden derivarse de estas enfermedades, el resultado final es la inasumible cifra de morbilidad relacionada que se incrementa sin control.
Pero la comentada experiencia de Uganda, donde además de los métodos de barrera, indudablemente eficaces, pero solo parcialmente, se implementaron otras políticas de promoción de la modificación de la conducta sexual, como la abstinencia y la fidelidad, no parece tenerse en cuenta en absoluto en los planes preventivos emprendidos en los países de nuestro entorno.
Muy al contrario, los mensajes vertidos en las políticas de educación sexual actuales promueven más bien aquello que parece estar en el origen del problema: más sexo, más promiscuo, más prematuro y, si es necesario, con ayuda de sustancias estupefacientes, el “Chemsex”, tal como se promovió desde el Instituto Valenciano de la Juventud de la Generalitat Valenciana, y detallamos en un artículo publicado en nuestro Observatorio.
Un abordaje integral de la sexualidad humana, desde una antropología correcta, basada en la riqueza de la relación, la donación y su trascendencia para la sociedad, constituye una asignatura pendiente de urgente implementación. Los animales tienen sexo. Los seres humanos, además, aman y esto es lo que confiere a su sexualidad un sentido valioso.
Julio Tudela. Instituto Ciencias de la Vida. Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia
viernes, 30 de diciembre de 2022
Reino Unido confirma la legalidad de abortar fetos con síndrome de Down hasta el momento del parto
Podemos leer estos días en varios medios de comunicación la noticia sobre la decisión del Tribunal británico de Apelación que confirma la legislación que permite el aborto de fetos con síndrome de Down hasta el momento del nacimiento, tras rechazar un recurso presentado por una mujer que sufre ese trastorno genético y una madre de un niño que también lo padece.
Heidi Crowter, una mujer de 27 años natural de Coventry (Inglaterra) con síndrome de Down y Marie Lea-Wilson, madre de un niño, Aidan, que también padece esa afección, presentaron la demanda contra el Ministerio de Sanidad y Cuidado Social con la esperanza de que se elimine una sección contemplada en la Ley del Aborto al entender que se trata de un ejemplo de “desigualdad”.
Al rechazar el recurso de Crowter, los jueces admitieron que “esta corte reconoce que mucha gente con síndrome de Down y otras discapacidades se sentirán disgustadas y ofendidas por el hecho de que este diagnóstico de discapacidad grave durante el embarazo se contemple por la ley como justificación para el aborto, y que podrían considerarlo como que implica que sus propias vidas valen menos”, y así lo ha manifestado Heidi Crowter al conocer el veredicto, que afirmaba: “estoy muy disgustada por el hecho de que los fetos que tienen síndrome de Down puedan ser abortados hasta el momento de nacer. Esto me dice que no se me valora y que valgo mucho menos que una persona que no tenga síndrome de Down” por lo que no descarta elevar su caso hasta el Tribunal Supremo -máxima instancia judicial del país.
En Inglaterra, Gales y Escocia la actual legislación permite abortar siempre que se haga dentro de las primeras 24 semanas del periodo de gestación, además de permitir el aborto hasta el momento del nacimiento cuando existe un “riesgo sustancial”, “si el niño que naciera sufriese anomalías físicas o mentales o tuviera minusvalías graves”, que incluyen el síndrome de Down.
El pasado septiembre, jueces británicos se comprometieron a hallar un equilibrio entre los derechos del nonato y los de la mujer, y este caso en concreto se contempló en una audiencia judicial celebrada el pasado julio.
Valoración Bioética del caso referido
La reivindicación de personas afectadas por el síndrome de Down que piden que sus vidas sean protegidas y valoradas por las leyes es sistemáticamente desatendida cuando la tragedia del aborto, que lo es para cualquier embrión o feto independientemente de su estado de salud, se amplía en el caso de los afectados por este síndrome. El aborto libre está permitido en muchos países hasta un momento determinado del embarazo, que es diferente según la legislación de cada país. Este límite, arbitrario e injustificable, establece que a partir de ese momento la madre deberá aportar alguna justificación para terminar con la vida de su hijo, no siendo suficiente su mera voluntad de terminar con su embarazo.
Enfermedades más o menos graves o riesgo para la gestante justifican legalmente ampliar el plazo de aborto. En España la ley que regula el aborto afirma en su artículo 15 lo siguiente:
Artículo 15. Interrupción por causas médicas.
Excepcionalmente, podrá interrumpirse el embarazo por causas médicas cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:
- a) Que no se superen las veintidós semanas de gestación y siempre que exista grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada y así conste en un dictamen emitido con anterioridad a la intervención por un médico o médica especialista distinto del que la practique o dirija. En caso de urgencia por riesgo vital para la gestante podrá prescindirse del dictamen.
- b) Que no se superen las veintidós semanas de gestación y siempre que exista riesgo de graves anomalías en el feto y así conste en un dictamen emitido con anterioridad a la intervención por dos médicos especialistas distintos del que la practique o dirija.
- c) Cuando se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida y así conste en un dictamen emitido con anterioridad por un médico o médica especialista, distinto del que practique la intervención, o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico.
Es decir, que la vida de los afectados por la Trisomía 21 no vale lo mismo que la del resto de los fetos a partir de la semana 14, periodo en el que solo podrán ser eliminados los fetos enfermos, y no los sanos, a menos que pongan en riesgo la salud de sus madres.
En principio, y siempre según la norma española, los fetos con trisomía 21 no podrán ser eliminados en gestaciones más allá de la semana 22. No obstante, ello será legalmente posible cuando se considere que existen anomalías extremadamente graves e incurables, lo que implica abortar hasta el término del embarazo. La definición de “extrema gravedad” podría aplicarse bajo el criterio del comité clínico responsable a situaciones diversas y no bien definidas. Algunos afectados por síndrome de Down padecen complicaciones muy graves que obligan a someterlos a intervenciones quirúrgicas muy importantes tras el nacimiento. ¿Podrán en estos casos ser incluidos, como han hecho ahora en Reino Unido, en el grupo de los que pueden ser eliminados en cualquier momento del embarazo, sin límites?
El rostro siniestro del aborto, condenable por igual en todos los casos, con o sin discapacidad, es especialmente patente cuando se escucha de labios de personas con síndrome de Down preguntar por qué a ellos se les puede matar y a otros no. No hay respuesta que ofrecerles más allá de denunciar la violación de los derechos humanos que se esconde tras toda forma de aborto y práctica eugenésica.
Julio Tudela Cuenca. Instituto Ciencias de la Vida. Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia
Y PARA NO QUEDARNOS CON EL SABOR AMARGO DE LA NOTICIA ANTERIOR...
La Fundación Jérôme Lejeune lanza su primera plataforma de formación e información en línea sobre síndrome de Down
A principios del mes de diciembre nació la plataforma virtual T21Learning, una iniciativa de la Fundación Jérôme Lejeune que pretende ser una vía formativa digital sobre el mundo de la trisomía 21 (síndrome de Down) y la discapacidad intelectual de origen genético. La iniciativa trabaja sobre tres apartados: módulos de formación, video-guías y fichas prácticas y consejos. Médicos expertos en el síndrome de Down explican de una manera sencilla temas como por qué el crecimiento se para 2 años antes de lo habitual o por qué existe una mayor incidencia en hipotiroidismo (1 niño de cada 4 o un adulto de cada 2).
“Desde la creación del Instituto Jérôme Lejeune de París, en 1998, muchas familias acudían allí en busca de respuestas, apoyo y experiencia. Además, también los profesionales médicos y sanitarios se ponían en contacto con nosotros buscando información y formación para tratar a unos pacientes, desgraciadamente cada vez menos numerosos, y que suelen quedar fuera de los avances al no estar incluidos en ensayos clínicos. Con esta idea nace t21 learning, impulsados por el deseo de proporcionar ayuda a los profesionales de la salud, los cuidadores, las familias y, también, a las propias personas con discapacidad”, explica Pablo Siegrist, Director General de la Fundación Jérôme Lejeune en España.
Su contenido
El material cuenta con vídeos tutoriales, artículos de asesoramiento, información práctica y formación profesional. Cada uno de los contenidos se basa en los conocimientos médicos y científicos y en la experiencia del equipo médico y paramédico del Instituto Jérôme Lejeune. Está organizado por temas: vida cotidiana, temas médicos y paramédicos, y consultas, y está clasificado según el perfil del visitante: médicos, personal sanitario, cuidadores, familiares o personas con discapacidad. Estas se irán ampliando y se publicarán nuevos artículos con regularidad. Por último, hay un FAQ (preguntas frecuentes) que se completará con las preguntas que se reciban a través del formulario de contacto.
Nuestra valoración
La actual iniciativa responde a la intención original de Jérôme Lejeune, eminente médico y genetista francés que, además de identificar la causa genética del síndrome de Down, la trisomía del cromosoma 21, dedicó sus esfuerzos a mejorar la salud de los afectados por este síndrome, defendiéndoles, aún a costa de su propia carrera profesional, frente a los que utilizaron sus hallazgos genéticos para diagnosticar antes del nacimiento la trisomía con fines eugenésicos, es decir, para terminar con sus vidas. Esta labor, que le supuso un gran coste humano y profesional, alentó a muchos discípulos y seguidores que han tomado el relevo de la defensa de la vida humana en todo caso, combatiendo los argumentos que promueven la eliminación de los afectados por cualquier discapacidad antes del nacimiento.
Esta nueva plataforma realiza el deseo que Lejeune expresó tantas veces: “la calidad de una civilización se mide por el respeto que profesa al más débil de sus miembros”, entre los que se encuentran las personas afectadas por síndrome de Down. Promover su atención específica especializada es contribuir a mejorar su desarrollo y su capacidad, tratándolos como su dignidad exige, máxime por su situación de vulnerabilidad, en contra de los que, promoviendo el aborto, lo único que pueden ofrecerles es terminar con sus vidas.
El Congreso da vía libre al aborto de menores de 16 años sin consentimiento paterno
El Congreso aprobó ayer la reforma de la ley del aborto que permite a las menores de 16 y 17 años abortar en España sin consentimiento paterno. Además regula la objeción de conciencia, contempla bajas menstruales y obliga a los colegios a impartir educación sexual. La votación se ha saldado con 190 diputados a favor. Los del PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, EH Bildu, Más País, o Compromís, entre otros. En contra han votado 154. Los del PP, Vox, Ciudadanos y Navarra Suma. Ha habido cinco abstenciones.
La hasta ahora ley vigente, modificada por el Partido Popular en 2015, restringía el derecho al aborto en las menores de edad mayores de 16 años, que debían contar para practicarlo con el permiso de sus padres o tutores. La actual ley suprime esta restricción. Pero no solo esta: elimina el periodo de reflexión necesario de 3 días que debe transcurrir entre la petición de la mujer y la práctica del aborto. Elimina también la obligatoriedad de facilitar a la mujer información sobre los recursos y ayudas disponibles en caso de querer continuar con su embarazo y no existe tampoco ninguna obligatoriedad de mostrar imágenes de su hijo o informarle de las posibles secuelas futuras que conlleva la práctica del aborto. La nueva ley establece garantías para que los abortos se puedan practicar en la sanidad pública en toda España y obliga que haya personal disponible para hacerlo en todos los hospitales.
El aborto no beneficia a nadie
Además de provocar la muerte de cientos de miles de seres humanos, las secuelas del aborto sobre las mujeres que abortan han sido evidenciadas en estudios relacionados. Los más robustos científicamente y que se ha realizado con muestras mayores afirman que la práctica del aborto voluntario provoca secuelas de orden psicológico durante el resto de su vida, más evidentes si el aborto se repite.
Por ello, “las mujeres que han repetido abortos tienen mayores riesgos de sufrir trastornos, y, cuanto antes se practique el aborto, el riesgo es mayor.
Como hemos informado previamente desde nuestro Observatorio, una revisión sistemática, muy robusta estadísticamente, ha tratado de aglutinar estos estudios con el fin de extraer conclusiones representativas sobre la incidencia de los abortos, tanto espontáneos (“miscarriage”) como provocados (“terminations of pregnancy” (TOP))- en la frecuencia de aparición de determinados problemas de salud y tasas de mortalidad subsiguiente en las mujeres que han experimentado un embarazo, así como la posible relación entre el número de embarazos no finalizados y el incremento de estos riesgos en una misma mujer.
El estudio seleccionó un total de 68 trabajos que han relacionado la tasa de embarazos que acaban en nacimientos y los que terminan en aborto, con la prevalencia de trastornos y mortalidad en las mujeres afectadas.
Del análisis de los datos los autores extraen la conclusión de que puede establecerse una correlación entre abortos, tanto espontáneos como provocados, e incremento en el riesgo de muerte o la aparición de determinados trastornos en las mujeres analizadas. Además, este riesgo parece ser dosis-dependiente, siendo significativamente mayor en aquellas mujeres que han tenido dos o más pérdidas en embarazos previos.
El riesgo de muerte durante el embarazo y en el año posterior al aborto se compara con el de aquellas mujeres que han dado a luz a un hijo vivo. En las mujeres que han sufrido un aborto provocado (TOP) este riesgo es un 170 % mayor respecto de las que han dado a luz a un hijo vivo. El riesgo es un 84 % mayor respecto de los partos a término en el caso de abortos espontáneos. Es decir, la pérdida de un hijo tras un aborto provocado presenta el doble de riesgo de muerte en el año posterior al mismo respecto del de un aborto espontáneo.
Paralelamente, un estudio publicado en 2017 asegura que “continuar el embarazo en adolescentes es un factor protector que reduce el riesgo de suicidio en un 50% y la muerte por otras causas en un 40% con respecto a las adolescentes que finalmente abortan.”
A la luz de la evidencia científica acumulada, facilitar y extender el aborto, como ahora se promueve desde el Parlamento español, constituye no solo un atentado contra la vida de más seres humanos en estado embrionario o fetal sino, también, contra la salud de las mujeres -adolescentes en este caso- que finalmente abortan.
Julio Tudela. Observatorio de Bioética. Instituto Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia
viernes, 2 de diciembre de 2022
miércoles, 16 de noviembre de 2022
AEFAS se posiciona ante las píldoras contraceptivas con progestágeno solo
Este sorprendente posicionamiento parece ser continuador de las políticas que desde el Ministerio de Igualdad se pretenden llevar a cabo, por ejemplo, con la pretensión de la dispensación de los contraceptivos postcoitales de forma libre en las oficinas de farmacia y centros de salud.
¿Es útil, segura y lógica realmente esta petición?
La supresión de la necesidad de prescripción médica para los tratamientos hormonales a base de progestágeno sólo en contracepción, parece que podría favorecer a ciertas empresas farmacéuticas que venderán más cuantos menos controles se exijan en la dispensación. Por otro lado, los médicos de atención primaria y de familia, que se sumen a la posición liberalizadora, podrían ver descongestionadas sus consultas al no tener que realizar seguimiento de las mujeres sometidas a tratamiento contraceptivo hormonal, pero de forma inconsecuente dejarían en manos de las usuarias el uso de estos medicamentos con los consiguientes problemas que podrían acarrear. Y en el caso de los farmacéuticos podrían ver recaer toda la responsabilidad sobre ellos, además sin disponer de ningún acceso a la historia farmacoterapéutica y por ende sin poder conocer si han obtenido el fármaco en otra farmacia previamente, por ejemplo, con lo que es difícil que puedan realizar una labor dispensadora ajustada a criterios de eficacia y seguridad e incluso ejercer una farmacovigilancia correcta.
A quien perjudica la libre dispensación
Las grandes perjudicadas son, sin duda, las usuarias que accederán a un tratamiento hormonal de larga duración sin una anamnesis previa que pueda detectar situaciones de contraindicación para el tratamiento, riesgos objetivos que aconsejan no administrarlo o efectos secundarios que puedan derivarse y que las pacientes pueden no relacionar con los tratamientos, no adoptando medidas correctoras apropiadas por la falta de control médico y farmacoterapéutico. Basta con leer la ficha técnica o el prospecto aprobado por la AEMPS de los anticonceptivos con progestágeno, para conocer bien los posibles efectos indeseables que pueden aparecer1. Esta cuestión sí consideramos que es lo suficientemente grave como para poder afirmar en ciencia que en nada favorece a la tantas veces dicha: “salud sexual y reproductiva”
Libre acceso a la contracepción e incidencia en la tasa de abortos y embarazos no deseados.
La reducción del número de embarazos no deseados, abortos y enfermedades de transmisión sexual, son fines que han sido esgrimidos por los promotores de la libre dispensación de los métodos contraceptivos, de manera que su acceso sea universal y, en algunos casos, gratuito.
Experiencias previas en el caso de la contracepción postcoital muestran una evidencia que ofrece pocas dudas: no parece que los objetivos perseguidos con la dispensación libre y gratuita logre el objetivo de reducir las tasas de embarazos no deseados y abortos. Y es evidente que las cifras no engañan.
En una amplia revisión, que incluye 717 artículos de los cuales fueron seleccionados 23 revisiones, Raymond et al. concluyen: “Hasta la fecha ningún estudio ha mostrado que el incremento del uso de la contracepción de emergencia reduzca el número de embarazos no intencionados o abortos” [i].
Ya en el año 2010, una revisión Cochrane ofrecía la siguiente conclusión: “Proporcionar a las mujeres contracepción de emergencia por adelantado no reduce los embarazos no deseados a nivel poblacional” [ii].
Este estudio no encuentra incrementos en la tasa de enfermedades de transmisión sexual (ETS) tras la facilitación del acceso a estos tratamientos, pero, sin embargo, otro estudio del mismo año afirma: “Un mayor acceso a los contraceptivos de emergencia en las farmacias para los adolescentes, no parece haber reducido las tasas de embarazos de adolescentes en Inglaterra. En contraste, nuestros resultados proporcionan evidencia de que estos esquemas están asociados con una mayor tasa de diagnósticos de infecciones de transmisión sexual entre los adolescentes. El efecto estimado sobre las tasas de ETS entre los menores de 16 años es mayor que la de los adolescentes de más edad» [iii].
Pero hay más. En un posterior trabajo, de 2012, se afirma: “El mayor acceso (a los métodos contraceptivos de emergencia) se asocia con un aumento en la tasa de gonorrea, tanto a nivel general como para las mujeres jóvenes de 15-24 años, del orden del 12-17 %. No encontramos ninguna evidencia de que las tasas de aborto o de nacimiento se vean afectados por la libre dispensación en farmacias» [iv].
Valoración bioética
Suprimir el control médico en la prescripción de los contraceptivos hormonales orales a base de progestágeno constituye una violación de los criterios de seguridad en la farmacovigilancia y en la farmacoterapia y seguimiento clínico de las personas que utilizan estos medicamentos, en cuyo prospecto se especifica claramente la conveniencia de realizar una valoración clínica de riesgos-beneficios antes de su utilización cumplimentando una historia clínica y un reconocimiento ginecológico minucioso para excluir el embarazo entre otras cosas, así como investigar alteraciones de la menstruación, como oligomenorrea y amenorrea o efectuar controles durante los primeros meses de utilización en caso de pacientes diabéticas o con problemas coronarios y hematológicos.
Omitir esta deseable vigilancia médica y farmacéutica, expone a las usuarias a riesgos inaceptables. Las consecuencias de una utilización de estos medicamentos sin control alguno puede provocar problemas de salud que pueden afectar también a la utilización de recursos sanitarios relacionados en el tratamiento de sus complicaciones.
Resulta totalmente inaceptable que, en este caso, la petición liberalizadora provenga de algunas sociedades científicas de médicos de asistencia primaria, de familia y farmacia comunitaria, cuya responsabilidad es velar por la seguridad y eficacia de los tratamientos, objetivo al que no contribuye la omisión de la labor de diagnóstico y seguimiento de las mujeres candidatas a ellos. En contraposición, no existe evidencia, como se ha argumentado, de que estas prácticas liberalizadoras con supresión de control médico y dispensación libre y gratuita contribuyan a reducir las tasas de embarazos no deseados y abortos.
AEFAS (Asociación Española de Farmacia Social)
lunes, 14 de noviembre de 2022
¿Pueden tener los niños relaciones sexuales con quien les dé la gana?
*Artículo publicado en el Diario ABC el 11 de noviembre de 2022.
La polémica desatada por las declaraciones de una ministra del Gobierno de España, en las que se incluía la expresión “todas las niñas, los niños, les niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren y que eso es una forma de violencia, tienen derecho a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas eso sí en el consentimiento”, merece un comentario y una valoración bioética.
Banalización de la sexualidad
La tendencia creciente en las sociedades modernas hacia la banalización de la sexualidad humana reduciéndola a un instrumento hedonista más, entraña el grave riesgo de contribuir a la desestructuración personal. El ser humano, inteligente y libre, necesita trascender sus decisiones y actos más allá de la mera satisfacción de sus instintos. La supervivencia y la reproducción son las pulsiones instintivas que articulan la conducta en los mamíferos, condicionan sus decisiones y constituyen su única ruta existencial. Pero el ser humano, aunque mamífero dotado de instintos, experimenta la capacidad de orientar sus elecciones y conducta hacia bienes mayores que sobrevivir o reproducirse.
La necesidad de la relación humana en un contexto de donación e intercambio mutuos crea nuevas expectativas en la búsqueda del sentido vital de las personas, que apuntan mucho más allá de la mera consecución de recompensas placenteras.
Y esto es especialmente intenso referido a la sexualidad y a las conductas que de ella se derivan. La diferencia sexual, biológicamente estructurada hacia la fecundidad mediante la unión complementaria de lo masculino y lo femenino, proyecta a los mamíferos hacia la mera reproducción. Pero a los seres humanos lo hace, además, hacia la relación.
Las relaciones sexuales humanas -hacia las que empujan los instintos, pero también la necesidad de relación íntima y donación exclusiva que confiere la condición sexuada- afectan de un modo especialmente intenso a la maduración y construcción de la personalidad y, con ella, a la difícil tarea de conferir sentido a la existencia.
El ser humano, inteligente y libre, es el más desvalido de los animales al comienzo de su existencia, mostrando niveles extraordinarios de dependencia durante mucho más tiempo, lo que provoca naturalmente la necesidad del sostenimiento familiar o de grupo hasta alcanzar su autonomía. Los progenitores, por tanto, engendrando la vida a través de sus relaciones sexuales, adquieren una deuda especialmente notoria con su prole, que los necesitará durante mucho tiempo para crecer.
Pero, además, su inteligencia y capacidad de decisión libre requerirá de sus padres mucho más que asistencia biológica de supervivencia. Necesitará entrenamiento, aprendizaje, adiestramiento, cura y fortalecimiento para poder comprender, valorar, elegir y responsabilizarse de sus elecciones.
Por tanto, las relaciones sexuales humanas engloban mucho más que la satisfacción instintiva, la obtención de placer. Afectan a la intimidad en la comunicación, la donación al otro y la responsabilidad que se adquiere con la procreación. Todo ello ocupa un lugar destacado en la ardua tarea de dotar de sentido a la propia existencia.
Educar la sexualidad
Dado que la pulsión ligada al instinto sexual es biológicamente una de las más intensas, adquirir la capacidad de autodominio que permita dirigir este instinto hacia el bien, es una labor que lleva toda la vida, pero que ha de iniciarse desde bien pronto en el seno de la familia. Y debe encauzarse porque la libertad personal nos permite, además de elegir lo que nos conviene, optar por lo que nos destruye.
Reducir la sexualidad humana a su mera dimensión instintiva, supone un retroceso antropológico, que priva al ser humano de su propia realización a través de la relación interpersonal en la esfera de la intimidad, experimentando la donación al otro y asumiendo la responsabilidad que se deriva de sus consecuencias: el hijo y su acompañamiento.
Hablar de sexualidad humana en una dimensión meramente hedonista, “tener relaciones sexuales con quien les dé la gana” como se ha afirmado, amando o no, asumiendo responsabilidades o no, donándose o no, empuja inexorablemente a la frustración del que busca construirse solo en sí mismo, renuncia a la donación sincera, al bien del otro, y articula su conducta solo hacia su yo y sus pulsiones, renunciando a la construcción de relaciones edificantes, amorosas, fecundas y responsables.
Consentimiento informado
Sin información suficiente, y sin capacidad para entenderla, evaluarla correctamente y sopesar las consecuencias que se derivan de las elecciones posibles, no existe elección libre. Consentir en tales circunstancias sitúa al que lo hace en situaciones de enorme riesgo, optando, desde la ignorancia, por alternativas que pueden serle lesivas o destructivas. Por ello la potestad de otorgar el consentimiento se limita en determinadas circunstancias.
Una de ellas es la inmadurez, esto es, la incapacidad de evaluar convenientemente la naturaleza de las opciones y las consecuencias de las decisiones.
El límite para el consentimiento de las relaciones sexuales está fijado en España en los 16 años. Antes, se ha consensuado que, dado que el menor puede optar por aceptar prácticas que pueden lesionarle como persona, dejando heridas que quizá arrastre para siempre, no le está permitido otorgar su consentimiento. De otro modo podría también ser embaucado, manipulado, sometido o abusado por quien sepa confundirle.
El límite a la capacidad de consentir se basa, pues, en la necesidad de proteger a quien no está todavía capacitado para elegir en libertad con responsabilidad.
Este límite se extiende a otras muchas circunstancias, como la de poder abortar, que ahora ha sido rebajado otorgando a las menores la posibilidad de decidir sin madurez suficiente sobre opciones cuyas consecuencias no pueden calibrar debidamente.
Educar y esperar
La maduración humana, como hemos dicho, es más compleja y lenta, por inteligente, que en ninguna otra especie animal. La educación en el autodominio, que consiste en canalizar la demanda instintiva hacia el bien y no solo hacia el placer, toma su tiempo y su trabajo constante. La exposición al reclamo hedonista, como la pornografía o las relaciones sexuales prematuras o promiscuas, supone una interferencia en el complejo y lento proceso madurativo que debe conducir al ser humano hacia la búsqueda y consecución de su sentido vital, y no solo de su experiencia placentera.
Amar, expresión máxima de donación, a veces duele y conlleva renuncia, es decir, displacer. Pero otorga sentido a la existencia, da razón para seguir, crecer, cambiar, levantarse y ser mejores. Para ser para los otros.
Educar la sexualidad es contribuir a ello desde la intimidad personal, donde la experiencia de “ser para otro” se convierte en exclusiva, intensa, sincera y fecunda.
Julio Tudela. Observatorio de Bioética
Instituto Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia
