Mostrando entradas con la etiqueta noticias Semana Santa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta noticias Semana Santa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de abril de 2020

martes, 6 de agosto de 2019

El Estado destina 34 millones de euros a financiar el aborto y 3,6 a la mujer embarazada

En España se dedican menos de 8 euros al año a ayudas por cada mujer embarazada. Así lo asegura el último «Mapa de la Maternidad 2017» presentado hoy por la Fundación RedMadre. Pero hay más cifras: el Estado financia el 100% de los abortos que se producen en nuestro país con un coste anual de unos 34 millones de euros, mientras que destina 3,6 millones a las embarazadas, ayuda esta última que se redujo un 24% respecto al año anterior.
-------
Amaya Azcona, directora general de Fundación RedMadre, advierte de que de cada diez euros que el Estado gasta en una mujer embarazada, uno se dedica a su gestación y nueve a financiarle el aborto. «España es un desierto en ayudas a la maternidad. En nuestro país una mujer embarazada no recibe asistencia, solo cuando está en una situación de exclusión social obtiene apoyo, pero no por el hecho de su estado de gestación, sino por sus dificultades económicas, circunstancias ajenas a su decisión de convertirse en madre. Por ello, desde nuestra fundación solicitamos que se ofrezcan medidas de apoyo a la maternidad, tenga la mujer una situación de vulnerabilidad o no».

Protocolo específico

Matiza, además, que habría que definir qué es un estado de vulnerabilidad, puesto que considera que bajo este paraguas habría que contemplar a chicas jóvenes que por esperar un hijo pierden su curso académico, a aquellas que no tengan papeles legales para estar en España, las que han sido abandonadas por su pareja tras conocer la noticia de que van a ser madre, las que tienen muchas posibilidades de perder su empleo... «Por todo ello, desde la Administración Pública, los centros de salud, los ayuntamientos, las consejerías de familia de las comunidades autónomas..., se deben establecer unas medidas de asistencia y un protocolo específico para que estas mujeres no se sientan abandonadas y su maternidad no se vea amenazada. No tiene ningún sentido que en los centros de salud exista un protocolo para aquella mujer que desea abortar, pero no para las que tienen dudas sobre si seguir adelante o no con su gestación y demandan ayuda», advierte Amaya Azcona.




Entre sus peticiones insiste en crear medidas activas. «Se requieren más pisos de acogida, becas para que las mujeres jóvenes puedan continuar con sus estudios, una mayor defensa legal de su situación... Efectivamente, esto requiere un presupuesto, pero no es muy costoso para las comunidades Autónomas. Aun así, también hay mucho por hacer con medidas que no suponen coste: no penalizar a la mujer en su puesto de trabajo cuando comunica que está embarazada, posibilidad de que les aplacen los exámenes en las universidades si les coincide con el parto o pruebas médicas, aumentar el número de zonas de lactancia...».
La directora general de Fundación RedMadre lamenta que no se conceda a la maternidad toda la importancia que tiene «ya que es un bien personal, pero también social, sobre todo en estos momentos en los que España sufre un problema demográfico muy relevante por la falta de nacimientos. Las medidas de apoyo a la maternidad deben ser, sin lugar a dudas, una estrategia política que debe ir más allá de cualquier ideología. Hace falta una política global».

«Todos, sin excepción»

Para Adolfo Suárez, presidente de la Fundación Concordia y Libertad, no hay duda de que la maternidad debe ser apoyada, y que «el aborto no es un derecho, es un fracaso de la sociedad». Puntualiza que el artículo 15 de la Constitución establece que «Todos tienen derecho a la vida…» y «cuando se dice “todos”, no cabe excepción».
En su opinión, en un país tan avanzado como España, «ninguna mujer debería abortar por motivos económicos, sociales, familiares o culturales». El Estado –prosigue– «debe ser ese brazo fuerte en el que encuentre apoyo el débil. Toda la sociedad debería implicarse en este asunto. Ninguna vida puede perderse por ello. Por este motivo, soy partidario de una ley de protección a las mujeres embarazadas que recoja todas las medidas de apoyo».
Añade que la experiencia de los psicólogos demuestra «que las mujeres que se enfrentan a este dilema tienen que elegir entre ser madres de un niño vivo o madres de un niño muerto. Un trauma que, en la mayoría de los casos, les acompañará el resto de sus vidas. Deberíamos plantearnos, incluso, que las mujeres que no pudieran, por el motivo que fuera, hacerse cargo de sus futuros hijos, tuvieran la seguridad de que el Estado se hará cargo de ellos».
En la misma dirección se manifiesta María Calvo, profesora de laUniversidad Carlos III y miembro del patronato de RedMadre, al asegurar que 9 de cada diez mujeres que llegan a RedMadre deciden continuar con su embarazo por recibir soporte. El aborto «no es la solución y la sociedad no puede apostar por esta opción para “quitarse el problema de encima”». Explica que es un grave error condicionar a las mujeres vulnerables «que son muy manipulables y explicarles que tienen derecho al aborto cuando, en realidad, no existe ninguna ley que especifique este derecho. Es más, lo que sí está tipificado es el derecho a la dignidad humana».

El papel del padre

María Calvo matiza que este asunto no solo atañe a las mujeres, también a los padres de su futuro hijo, puesto que el 40% de las embarazadas que llegan a la Fundación RedMadre lo hacen acompañadas de sus parejas. «Es necesario romper también una lanza a favor de los padres, a los que el Estado debe apoyar con el propósito de que puedan ejercer su paternidad. El rol de los progenitores es fundamental, sobre todo porque la verdadera liberación de la mujer se produce con una adecuada implicación de los padres», concluye.

lunes, 10 de octubre de 2016

domingo, 9 de octubre de 2016

viernes, 7 de octubre de 2016

domingo, 17 de marzo de 2013

en su última entrevista...


antes de ser Papa habló de su infancia y quién le enseñó a rezar. "Hagas lo que hayas hecho en tu vida, mira a Jesús", decía a los oyentes. Antes de ser elegido Papa, el todavía cardenal Bergoglio concedió la que fue su última entrevista antes de ser Papa a una humilde emisora, La 96, situada en una barriada de las más pobres de Buenos Aires. Durante ese tiempo el ahora Papa mostró, tal y como recoge la cadena Cope, la sencillez pero a la vez la profundidad de su ministerio. “Lo que más me impresiona de Jesús es su ternura, su misericordia. Jesús perdona siempre, te está esperando para perdonarte, para volverte a ubicar. Jesús no se cansa de perdonar. Si nosotros nos apartamos mucho de Jesús se nos va endureciendo el corazón. Y entonces nos cansamos de pedir perdón, pero Él no se cansa nunca de perdonas. Hagas lo que haya que hecho en la vida, mira a Jesús, y vas a sentir lo que es su misericordia. Y eso se lo digo a todos. No le tengan miedo. Algunos dicen ‘no, Jesús está con el látigo en la mano, y me va a dar por todos lados’. Te está esperando con ternura, con cariño, basta que lo mires. Eso es lo que a mi más llega de Jesús, su ternura y su misericordia. Por eso usé esa palabra en mi lema sacerdotal”. Durante esta entrevista concedida a La 96, Voz de Caacupé, el todavía cardenal Bergoglio recordaba su infancia, y quién fue la persona que lo enseñó a rezar: “A los trece meses de nacer yo, nació mi otro hermano. Somos cinco. Y mamá no daba a vasto con los dos. Y mi abuela, que vivía a la vuelta, me llevaba a la mañana con ella, y me traía a la tarde. Lo que más recuerdo es esa vida compartida entre la casa de mamá y papá y la casa de los abuelos. Y la que me enseñó a rezar más fue mi abuela”- El arzobispo de Buenos Aires relataba en qué consiste la labor pastoral: “Uno puede ser pastor de tres maneras, y a veces tiene que usar las tres maneras. O el pastor que va delante marcando el camino, o el pastor que va a los costados cuidando que no se desmadre la cosa, que siga más o menos todo junto, o el pastor que va detrás siguiendo el camino que las ovejas van marcando con su olfato. Muchas veces, la brújula, el olfato lo tiene el pueblo de Dios, el santo y fiel pueblo de Dios. Vos tenés que mirar para dónde va, porque el Espíritu Santo es el que trabaja el corazón del fiel pueblo de Dios”. De premio, otra y en video

lunes, 2 de abril de 2012

Carta... a Jesús


Escribo temblando

Querido Jesús,
He sido objeto de algunas críticas. "Es obispo, es cardenal - dicen - ha trabajado agotadoramente escribiendo cartas en todas direcciones: a M. Twain, a Péguy, a Casella, a Penélope, a Dickens, a Marlowe, a Goldoni y a no sé cuántos más. ¡Y ni una sola línea a Jesucristo!"
Tú lo sabes. Yo me esfuerzo por mantener contigo un diálogo continuo. Pero traducido en carta me resulta difícil: son cosas personales. ¡Y tan insignificantes! Además, ¿qué voy a escribirte a Ti, de Ti, después de tantos libros como se han escrito sobre Ti?
Por otra parte, tenemos el Evangelio. Como el rayo supera cualquier fuego, y el radio todos los demás metales; como un misil supera en velocidad la flecha del pobre salvaje, así el Evangelio supera todos los libros.
No obstante, he aquí mi carta. La escribo temblando, sintiéndome como un pobre sordomudo que hace enormes esfuerzos para hacerse entender, y con el mismo estado de ánimo que Jeremías, cuando, enviado a predicar, te decía, lleno de repugnancia: "¡No soy nada más que un niño, Señor, y no sé hablar!"

***

Pilato, al presentarte al pueblo, dijo: ¡He aquí al Hombre! Creía conocerte, pero no conocía siquiera una sola brizna de tu corazón, cuya ternura y misericordia mostraste cien veces de cien maneras diferentes.
Tu madre. Pendiente de la cruz, no quisiste marchar de este mundo sin darle un segundo hijo que cuidase de ella, y dijiste a Juan: He aquí a tu madre.
Los apóstoles. Vivías día y noche con ellos, tratándolos como verdaderos amigos, soportando sus defectos. Los instruiste con paciencia inagotable. La madre de dos de ellos te pide un puesto privilegiado para sus hijos y Tú le respondes: "A mi lado no han de buscarse honores, sino sufrimientos". También los otros anhelan los primeros puestos y Tú les enseñas: "Hay que hacerse pequeños, ponerse en el último lugar, servir".
En el Cenáculo los pusiste en guardia: "¡Tendréis miedo y huiréis!". Protestan. El primero y el que más, Pedro, quien luego te negaría tres veces. Tú perdonas a Pedro y le dices tres veces: Apacienta mis ovejas.
En cuanto a los demás apóstoles, tu perdón resplandece sobre todo en el capítulo 21 de Juan. Pasan toda la noche en la barca. Antes de clarear el día, Tú, el Resucitado, estás a la orilla del lago. Y les haces de cocinero, de sirviente, encendiendo el fuego, cocinando y preparándoles pescado asado y pan.
Los pecadores. Tú eres el pastor que va en busca de la oveja descarriada y se alegra al encontrarla y lo celebra cuando la devuelve al redil. Tú eres aquel padre bueno que, cuando regresa el hijo pródigo, se le arroja al cuello y lo abraza durante largo tiempo. Escena repetida en todas las páginas del Evangelio: Tú te acercas a los pecadores y pecadoras, comes con ellos, te invitas Tú mismo, si ellos no se atreven a invitarte. Das la impresión - es la que yo tengo - de preocuparte más de los sufrimientos que el pecado causa a los pecadores que de la ofensa que hace a Dios. Infundiéndoles la esperanza del perdón, parece que les dices: "¡Ni siquiera os imagináis la alegría que me produce vuestra conversión!"
Además del corazón, brilla en Ti la inteligencia práctica.
Apuntabas siempre al interior del hombre. Los fariseos tenían la cara demacrada a causa de los prolongados ayunos religiosos y Tú manifestaste: "No me gustan esos rostros. El corazón de estos hombres está lejos de Dios. Los impulsos nacen del interior y, por ello, el corazón sirve de módulo para juzgar a los hombres. Dentro del corazón humano salen los malos pensamientos: liviandades, latrocinios, asesinatos, adulterios, codicias, orgullo, vanidad".
Tenías horror a las palabras inútiles: Sea vuestro hablar: sí, sí, no, no; todo lo que pasa de esto procede del mal. Cuando oréis, no multipliquéis las palabras.
Querías hechos reales y moderación: Si ayunas, lávate la cara y perfúmate la cabeza. Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Al leproso cuando le ordenaste: No lo digas a nadie. A los padres de la muchacha resucitada les mandaste enérgicamente que no fueran anunciando a bombo y platillo el milagro ocurrido. Solías decir: Yo no busco mi gloria. Mi comida es hacer la voluntad de mi Padre.
En la cruz, antes de morir, dijiste: Todo está cumplido. Pero siempre te cuidaste de que las cosas no se hicieran a medias. Cuando los apóstoles te sugirieron: La gente nos sigue hace tiempo; enviémosla a su casa para que coman, Tú respondiste: No, démosle nosotros de comer. Cuando terminaron de comer los panes y los peces milagrosamente multiplicados, añadiste: Recoged las sobras; no está bien que se pierdan.
Querías que, al hacer el bien, se cuidaran hasta los menores detalles. Al resucitar a la hija de Jairo, aconsejaste: Ahora, dadle de comer. La gente proclamaba de Ti: ¡Ha hecho bien todas las cosas!

***

¡Qué resplandor de inteligencia brotaba de tu predicación! Tus adversarios enviaron desde el templo de Jerusalén guardias para detenerte y estos volvieron con las manos vacías. "¿Por qué no lo habéis detenido?" Los guardias respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como él! Hechizabas a la gente, la cual afirmó de Ti desde los primeros días: ¡Este sí que habla con autoridad! ¡Lo contrario de lo que hacen los escribas!
¡Pobres escribas! Encadenados a los 634 preceptos de la Ley, andaban diciendo que el mismo Dios dedicaba cada día un rato al estudio de la Ley y, desde el Cielo, pasaba revista a las opiniones de los escribas para estar al corriente de sus progresos.
Tu, por el contrario: Habéis oído que se dijo... Yo, en cambio, os digo... Reivindicabas el derecho y el poder de perfeccionar la Ley como Señor de la Ley. Con extraordinario coraje afirmaste: Soy mayor que el templo de Salomón; el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Y no te cansabas nunca de enseñar en las sinagogas, en el templo, sentado en las plazas o sobre el campo, por los caminos, en las casas e incluso durante la comida.

***

Hoy todo el mundo pide diálogo, diálogo. He contado tus diálogos en el Evangelio. Son 86: 37 con los discípulos, 22 con gentes del pueblo y 27 con tus adversarios. La pedagogía actual exige la actividad común en torno a los centros de interés. Cuando el Bautista envió, desde la cárcel, a sus discípulos para que te preguntaran quién eras, no perdiste el tiempo en palabrerías. Curaste milagrosamente a todos los enfermos presentes y dijiste a los enviados: Id y decidle a Juan lo que habéis visto y oído.
Para los judíos de tu tiempo, Salomón, David y Jonás representaban lo que para nosotros son Dante, Garibaldi y Mazzini. Tú hablabas continuamente de David, Salomón, Jonás y otros personajes populares. Y siempre con valentía.
El día en que enseñaste: Bienaventurados los pobres, bienaventurados los perseguidos, yo no estaba allí. Si hubiera estado junto a Ti, te hubiera susurrado al oído: "Por favor, cambia, Señor, tu discurso, si quieres que alguien te siga. ¿No ves que todos aspiran a las riquezas y a las comodidades? Catón prometió a sus soldados los higos de África, y César las riquezas de la Galia y, bien o mal, encontraron seguidores. Tú prometes pobreza, persecuciones. ¿Quién quieres que te siga?" Impertérrito, continúas y te oigo decir: Yo soy el grano de trigo que debe morir antes de fructificar. Es preciso que yo sea levantado sobre una cruz; desde ella atraeré a mí el mundo entero.
Ya se cumplió esta profecía: Te levantaron sobre la cruz. Tú la aprovechaste para extender los brazos y atraerte a la gente. ¿Quién podrá contar los hombres que han llegado hasta el pie de la cruz, para arrojarse en tus brazos?

***

Ante este espectáculo de las multitudes que, desde todas partes del mundo y durante tantos siglos, acuden incesantemente al crucificado, surge la pregunta: ¿Se trata solamente de un hombre extraordinario y bienhechor o de un Dios? Tú mismo diste la respuesta, y quien no tiene los ojos cegados por los prejuicios, sino ávidos de luz, la acepta.
Cuando Pedro proclamó: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Tú no sólo aceptaste su confesión, sino también la premiaste. Siempre reivindicaste para Ti lo que los judíos consideraban exclusivo de Dios. A pesar de su escándalo, perdonaste los pecados, te manifestaste Señor del Sábado, enseñabas con suprema autoridad, y declaraste ser igual al Padre.
Muchas veces trataron de apedrearte como blasfemo, porque decías ser Dios. Finalmente, cuando te prendieron y te llevaron ante el Sanedrín, el sumo sacerdote te preguntó solemnemente: ¿Eres o no eres el Hijo de Dios? Tú respondiste: Lo soy. Y me veréis sentado a la diestra del Padre. Y aceptaste la muerte antes que retractar esta afirmación y negar tu esencia divina.
Estoy acabando de escribir esta carta. Nunca me he sentido tan descontento al escribir como en esta ocasión. Me parece que he omitido la mayoría de las cosas que podían decirse de Ti y que he dicho mal lo que debía haber dicho mucho mejor. Sólo me consuela esto: lo importante no es que uno escriba sobre Cristo, sino que muchos amen e imiten a Cristo.
Y, afortunadamente - a pesar de todo -, esto sigue ocurriendo también hoy.

Mayo 1974. Albino Luciani... luego, Papa Juan Pablo I

martes, 19 de abril de 2011

procesión atea


Récord de participación
en los diez años de Hazte Oir:
100.423 personas en 10 días
piden a la delegada del Gobierno
en Madrid que aplique la ley
y proteja a los creyentes de los
çinsultos de la anti-procesión atea
del próximo Jueves Santo.
¡Gracias a todos por estar ahí!