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viernes, 12 de diciembre de 2025

lunes, 25 de agosto de 2025

sábado, 28 de junio de 2025

jueves, 23 de enero de 2025

sábado, 18 de enero de 2025

domingo, 29 de septiembre de 2024

Registro de objetores y más abortos en 2023: el debate en España

 Tras conocerse que las cifras de abortos declarados en 2023 en España han superado la barrera de los 100.000, está preparándose el borrador del protocolo para el registro de profesionales que se declaran objetores a la práctica de abortos.

Debe matizarse que la cifra de abortos reales supera la de abortos contabilizados, dado que muchos abortos químicos no son declarados ni contabilizados. El número de estos abortos no declarados en los que se utilizan fármacos como la mifepristona o el misoprostol, se incrementa cada año, porque las píldoras abortivas pueden ingerirse en el domicilio, sin necesitar asistencia hospitalaria salvo que aparezcan complicaciones, que pueden llegar a ser graves.

La confección de registros de objetores con el pretendido objetivo de garantizar la prestación del aborto desde los centros públicos a quien lo solicite, implica una intromisión en su libertad de pensamiento y su privacidad, obligando a ciertos profesionales a hacer pública su postura sobre temas que afectan a su conciencia.

Pudiera haberse articulado, en su lugar, un listado de personal sanitario que accediera a practicar los abortos, que fuera voluntario y no obligatorio, no forzando a los que objetan a estas prácticas a hacer públicos sus criterios de conciencia.

La posible utilización de estas futuras listas de objetores para fines distintos del de asegurar la prestación del aborto, como excluirlos de ciertos puestos de trabajo o aplicar cualquier otro tipo de discriminación sobre ellos, incide en lo injusto de esta medida, promovida por la actual ministra de Sanidad, firme defensora del aborto y su extensión.

Deben aclararse algunas de las expresiones empleadas por la ministra para defender la creación de estos registros.

En primer lugar, hablar de “aborto libre y seguro” constituye una manipulación que debe desenmascararse. No es libre porque no se facilitan alternativas a la mujer que solicita el aborto, ni se le informa de los riesgos y sus consecuencias; la última reforma de la ley del aborto eliminó la obligatoriedad de suministrar información a las mujeres antes de practicar un aborto. Ni es seguro, porque como muestran investigaciones relacionadas, el aborto incrementa significativamente el riesgo de padecer secuelas físicas y psíquicas en las mujeres que se provocan un aborto, siendo mayores en el caso de abortos repetidos.

Habla la ministra de los que se oponen al aborto como de los que “vuelven a poner la batalla política en nuestros cuerpos”, ignorando sorprendentemente que el cuerpo sobre el que se actúa para provocarle la muerte no es el de la mujer gestante, sino el de su hijo, persona distinta de ella.

La proliferación de eufemismos y manipulaciones en el lenguaje cuando se trata de hablar del aborto trata de ocultar el drama intolerable de justificar que una madre mate a su hijo. Hablar de interrupción voluntaria del embarazo, aborto seguro, libertad de la mujer, o salud sexual y reproductiva, constituyen eufemismos tras los que se esconde un acto violento e injusto, por el que más de 100.000 seres humanos han perdido la vida el año pasado en nuestro país.

Julio Tudela Cuenca-Director del Observatorio de BioéticaUniversidad Católica de Valencia

martes, 27 de agosto de 2024

viernes, 22 de marzo de 2024

domingo, 25 de febrero de 2024

Alabama equipara a los embriones congelados con los niños nacidos

 La Corte Suprema de Alabama ha equiparado legalmente a los embriones congelados con los niños nacidos, prohibiendo su destrucción y estableciendo serias consecuencias legales si se hace. “Bajo esta ley todos los niños no nacidos son niños, sin excepciones según su estado de desarrollo, lugar físico donde se encuentren u otras características secundarias”, apunta Jay Mitchell, uno de los jueces del tribunal.

Esta sentencia resuelve una demanda interpuesta por tres parejas que perdieron sus embriones congelados en 2020, cuando un paciente, tras introducirse en el lugar donde estaban almacenados los embriones en una clínica de fertilidad, los dejó caer al suelo, destruyéndolos.

La demanda se presentó en virtud de la Ley estatal de “Muerte Injusta de un Menor” y, aunque un tribunal inferior la había desestimado dictaminado que los embriones no son personas, la Corte Suprema de Alabama acabó dando la razón a las parejas demandantes y dictaminó que los embriones congelados tienen la misma consideración que los niños tras el nacimiento. Siete de los nueve jueces del tribunal dieron su respaldo a esa decisión, que va a ser recurrida ante un tribunal de apelación estatal.

La sentencia no prohíbe expresamente la fecundación in vitro (FIV), pero siembra dudas sobre la manipulación y almacenamiento de los embriones en las clínicas reproductivas.

Las técnicas de reproducción asistida, como la FIV o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) implican la obtención de más embriones de los que finalmente se transferirán al útero para su gestación. Los embriones sobrantes, tras “descartarse” los de dudosa viabilidad, son criopreservados y almacenados en clínicas, a la espera de ser reclamados por sus padres para nuevos intentos de gestación o, en caso de no serlo, son cedidos a otras parejas o a la investigación, destinándose en este caso una muerte segura. Muchos de ellos, con destino incierto, son conservados indefinidamente.

Varias clínicas de fertilidad de Alabama ya han suspendido los tratamientos por los posibles riesgos penales a los que se enfrentan al congelar los embriones y alegan que la sentencia podría tener consecuencias negativas para los tratamientos de fertilidad tanto en Alabama como en otros estados.

Varias clínicas han decidido seguir extrayendo y congelando ovocitos, pero no están fertilizándolos. Si la congelación de embriones termina siendo una práctica perseguida, se cambiaría de forma radical el proceso de la fecundación in vitro, sustituyendo la criopreservación de embriones por la de ovocitos, que serían descongelados y fertilizados antes de cada transferencia para su gestación.

Tom Parker, el juez que preside el Tribunal Supremo de Alabama piensa que se debería limitar legalmente el número de embriones que se pueden generar e implantar en las mujeres, como ocurre en otros países como Italia, Australia y Nueva Zelanda.

El hospital de la Universidad de Alabama ha anunciado en un comunicado que detiene los tratamientos de reproducción asistida: “Estamos entristecidos por el impacto en los intentos de nuestros pacientes por tener hijos a través de fecundación in vitro, pero debemos evaluar la posibilidad de que nuestros pacientes y médicos sean perseguidos de manera penal o se enfrenten a indemnizaciones económicas por seguir los estándares de estos tratamientos”.

Por una parte, la Asociación Médica del Estado de Alabama ha manifestado que «la trascendencia de esta decisión afecta a todos los habitantes de Alabama y es probable que dé lugar a un menor número de bebés -hijos, nietos, sobrinas, sobrinos y primos-, ya que las opciones de fertilidad se limitan para quienes desean tener una familia».

Por otra parte, Alliance Defending Freedom, un grupo jurídico cristiano ha expuesto que la sentencia de Alabama es una «tremenda victoria para la vida». «No importan las circunstancias, toda vida humana es valiosa desde el momento de la concepción», ha afirmado la portavoz Denise Burke a la BBC. «Estamos agradecidos de que la Corte haya considerado correctamente que la ley de Alabama reconoce esta verdad fundamental».

La cuestión de cuándo un embrión se considera legalmente una persona, es un factor decisivo en muchas restricciones estatales al aborto. Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos derogó Roe vs. Wade en 2022 dio la libertad para que cada estado legislara respecto al aborto, tal y como ya publicamos en nuestro Observatorio.

Valoración bioética

La deseable paternidad a la que aspiran muchas personas con problemas de infertilidad no constituye un derecho en sí misma. Debe promoverse mediante la atención médica necesaria, pero no asumiendo las inaceptables consecuencias de la manipulación indiscriminada de embriones humanos, creados para ser destruidos o abandonados en congeladores muchos de ellos.

La naturaleza humana del embrión desde el momento de la fecundación es admitida hoy sin fisuras por la comunidad científica. Los nuevos hallazgos sobre la evolución del embrión humano en sus primeras etapas de desarrollo alejan toda duda sobre la existencia de un individuo de nuestra especie desde el mismo momento de la concepción.

Reclamar el respeto debido a este ser humano, aún en sus etapas iniciales de desarrollo, no debería extrañar a nadie. Lo que resulta extraño es que se apliquen criterios tan alejados en el tratamiento de unos u otros seres humanos atendiendo solo a su grado de madurez. La generalización de los atentados contra la vida humana embrionaria que se producen en la investigación biomédica y en la reproducción asistida parece haber validado, por frecuente, lo que siempre resultará inválido e inaceptable: atentar contra la vida de un ser humano, máxime si trata de su forma más frágil e indefensa.   

Julio Tudela y Ester Bosch. Observatorio de Bioética. Instituto Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia

viernes, 9 de febrero de 2024

miércoles, 7 de febrero de 2024

Los médicos de urgencias no podrán ser forzados a realizar abortos en Texas

 Joe Biden, presidente de Estados Unidos, quiere obligar a los médicos que atienden las urgencias de los hospitales de Texas a realizar abortos cuando sea necesario.

Este asunto no es nuevo. Fue en 2022 cuando a través del proyecto “Tratamiento Médico de Emergencia y Trabajo”, Biden instó a todos los médicos de urgencias, obviando su posicionamiento ético y deontológico, a que ayudaran a las mujeres que lo desearan a abortar.

Greg Abbott, gobernador republicano del estado de Texas, reaccionó en contra de este proyecto dictaminando una orden para impedir que los letrados diesen luz verde a esta iniciativa proabortista.

Un año después, en noviembre de 2023, Biden recurrió de nuevo a los tribunales con intención de derogar la norma federal. Sin embargo, la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito de Estados Unidos, ha dictaminado ahora que esta imposición es ilegal y no se puede llevar a cabo.

El portal de internet Catholinc News afirma que los abogados de Alliance Defending Freedom (ADF), entidad  que representa a la Asociación Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos provida y a las Asociaciones Médicas y Dentales Cristianas, han pedido a este tribunal que «no rechace el fallo del tribunal inferior» que protege a los médicos en su capacidad de optar libremente según su conciencia. Ryan Bangert, vicepresidente senior de Iniciativas Estratégicas de ADF, ha argumentado ante el tribunal que el Quinto Circuito ha dictaminado correctamente» lo que el gobierno federal debe hacer, porque “una clínica no debe ser un centro para abortar”. Asimismo, ha denunciado que los médicos no deben verse nunca obligados a romper «el juramento hipocrático» y no deberían tener que elegir entre «violar sus creencias profundamente arraigadas o enfrentarse a duras sanciones económicas y ser excluidos del programa Medicare», un programa federal de seguro médico para personas de más de 65 años.

73 millones de abortos cada año en el mundo

Para situar en contexto esta situación, conviene matizar que el aborto fue la primera causa de muerte en todo el mundo en 2022 según la OMS. Cada año se producen alrededor de 73 millones de abortos inducidos, lo que equivale a unos 200.000 abortos al día. Seis de cada diez embarazos no deseados acaban en aborto.

En Estados Unidos, de los 50 estados que integran el país, 14 lo prohíben totalmente y otros 12 imponen restricciones en un rango que abarca desde la semana 6 hasta la 26 de gestación, así como limitaciones en el acceso a los servicios de aborto. En ocho de ellos, la prohibición absoluta o severa permanece bloqueada por decisiones de jueces federales.

En cinco estados se aplican restricciones leves, mientras que en 20 estados, más Puerto Rico y Washington DC, el aborto es legal hasta en las etapas avanzadas de la gestación sin restricciones.

En España, como ya comentamos recientemente en uno de nuestros informes, se realizaron 98.316 abortos el pasado año 2022, un 9 % más que en 2021. Estas alarmantes cifras las dio a conocer el Ministerio de Sanidad en el Registro Estatal de Interrupciones Voluntarias del Embarazo el pasado mes de septiembre de 2023.

Valoración bioética

La insistencia en promover políticas que allanan el camino de las mujeres hacia la práctica del aborto indiscriminado, supone el mayor atentado contra la vida humana del nasciturus, y contra la dignidad de la mujer. El aborto no aporta salud a ninguno de los que intervienen en él. Además de terminar con la vida del embrión o feto, provoca secuelas físicas y psíquicas bien documentadas en las mujeres que abortan, especialmente en el caso de abortos repetidos. La insistencia de la OMS y las sociedades ginecológicas en incluir el aborto -recordamos que fue la primera causa de muerte en 2022- en los programas de salud sexual y reproductiva, o incluso más del pretender reconocerlo como un derecho, constituye una contradicción inaceptable que debe seguir siendo denunciada. La situación de invierno demográfico de los países avanzados unida a la presión de Naciones Unidas para la extensión del aborto como condición para conceder ayudas al desarrollo en países de tercer mundo, es una tentado contra el ser humano y contra nuestra civilización. La salud reproductiva consiste en apoyar a la mujer, a la familia al proceso de gestación, parto y puerperio, así como a la crianza de los hijos. Proteger la vida en los casos de embarazos no deseados apoyando a la mujer económica, social y psíquicamente, es la verdadera actitud de progreso que debería promoverse en lugar de la actual promoción del generalizado exterminio que supone el aborto.

Julio Tudela y Cristina Castillo, Observatorio de Bioética. Instituto Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia

martes, 6 de febrero de 2024

sábado, 27 de enero de 2024

jueves, 11 de enero de 2024

Michigan permitirá el aborto hasta el mismo momento del parto

El infanticidio, que es lo que ahora quiere legalizarse en Michigan, no es más grave que el aborto libre de embriones o fetos actualmente vigente en muchos estados, como el nuestro. Pero terminar con la vida de un niño en su alumbramiento por un método cruel pone de manifiesto lo abominable que resulta la práctica de cualquier aborto, de cualquier eutanasia o de cualquier asesinato.


Gretchen Whitmer (Bridge file photo).

La gobernadora demócrata de Michigan, Gretchen Whitmer, ha firmado una serie de proyectos de ley entre los que se incluye la posibilidad de abortar hasta el mismo momento del parto aunque el bebé sea viable. De la misma manera, autoriza a los centros abortivos a ocultar información a las mujeres sobre los riesgos y complicaciones que conlleva esta atrocidad. Esta decisión es sorprendente cuando el requisito de informar a la mujer antes de acabar con la vida de su hijo, había sido ya apoyado por el 72% de los votantes de Michigan.

La noticia ha sido recogida por el medio de comunicación LifeNews, que afirma que Whitmer permitirá, incluso cuando el bebé pueda sobrevivir al parto, los abortos de nacimiento parcial, que consiste en aplastar el cráneo del bebe cuando su madre lo ha alumbrado parcialmente, aspirando posteriormente su cerebro. Este método de aborto tardío supone una muerte atroz para el niño y una experiencia traumática para la madre que plantea riesgos para la salud», afirma la Directora de Asuntos Estatales de SBA Pro-Life America, Sue Liebel, que ha subrayado que “la gobernadora Whitmer acaba de firmar algunas de las medidas menos compasivas de la historia del estado”.

Aborto en EEUU

Fue en 2022, cuando en una decisión histórica, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló el caso Roe contra Wade, considerando que ya no existía el derecho constitucional federal a la interrupción voluntaria del embarazo. A partir de ese momento, el derecho al aborto lo determinan los estados, a menos que el Congreso actúe.

Como indica uno de los informes que publicamos en nuestro Observatorio hace unos meses, el acceso al aborto en Estados Unidos ha cambiado drásticamente durante el último año.

De los 50 estados que integran el país, 14 prohíben totalmente el aborto, según Abortion Finder, un directorio de servicios de salud sexual y reproductiva en Estados Unidos.

Otros 12 imponen restricciones en un rango que abarca desde la semana 6 hasta la 26 de gestación, así como limitaciones en el acceso a los servicios de aborto. En ocho de ellos, la prohibición absoluta o severa permanece bloqueada por decisiones de jueces federales.

En cinco estados se aplican restricciones leves, mientras que en 20 estados, más Puerto Rico y Washington DC, el aborto es legal en etapas avanzadas de la gestación o sin límite en las semanas de embarazo.

*Grafico del estado del aborto en el mundo: The New York Times.

 

Valoración bioética

La pretendida justificación de intervenir para provocar la muerte de un ser humano en determinadas circunstancias, como ha ocurrido con el aborto y la eutanasia, da paso a una pendiente resbaladiza que pone de manifiesto que las restricciones iniciales para estas prácticas son progresivamente ignoradas extendiéndolas a prácticamente cualquier circunstancia, como en el caso que nos ocupa.

Ya no es necesario que el bebé esté enfermo, o su madre corra algún riesgo, o que un enfermo pida la eutanasia, o, ni tan siquiera, que esté enfermo.

Legitimar el homicidio supone degradar al ser humano al que se mata y al verdugo que lo extermina. Y esta degradación se produce en cualquier circunstancia, con enfermedad o sin ella, porque atentar contra la vida humana no admite justificación alguna, y menos que se haga por un médico cuya función es, precisamente, tratar de conservarla o contribuir a mejorarla o aliviar el sufrimiento.

El infanticidio, que es lo que ahora quiere legalizarse en Michigan, no es más grave que el aborto libre de embriones o fetos actualmente vigente en muchos estados, como el nuestro. Pero terminar con la vida de un niño en su alumbramiento por un método cruel pone de manifiesto lo abominable que resulta la práctica de cualquier aborto, de cualquier eutanasia o de cualquier asesinato.

Los que ahora defienden el derecho al aborto o la eutanasia, algún día lo harán con el derecho al infanticidio o a la eliminación de los que sufren o representan cargas para el estado por su dependencia.

Matar seguirá siendo en todo caso inaceptable, reprobable, cruel e inhumano. Pero pretender que existe un derecho para hacerlo es perverso.

Defender la vida es defender la humanidad y la civilización. Destruirla nunca será un derecho, sino su abolición.

 

Julio Tudela y Cristina Castillo

Observatorio de Bioética. Instituto Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia

lunes, 30 de octubre de 2023

domingo, 29 de octubre de 2023