No tengo tiempo para Ti, Señor...
en mi torpeza,
en mi necia ambición, en mi egoísmo,
solo paso de prisa por tu Iglesia
y si acaso, me persigno.
¿A misa los domingos? ¡Que flojera!
¡Qué lejos de mi casa está tu templo!
y aunque el club donde voy, mas lejos queda...
¡Para eso, Señor...si tengo tiempo!
¿Rezarte por la noche? Ni lo pienso,
ni siquiera de Ti suelo acordarme,
busco mi diversión
y ni un momento lo dedico a rezar, al acostarme.
Mas si el dolor me envuelve en su amargura,
Si una pena me cubre de tristeza.....
entonces si imploro tu Ternura
y ante tu imagen inclino la cabeza.
¡Esa es la necesidad de mi egoismo!
Te busco al llegar el sufrimiento;
mas si encuentro la dicha por mi mismo...
Para hablarte, Señor... no tengo tiempo.
y ahoora... tranqui... despacito: SE FELIZ!!
be happy, se feliz... ¿como?
lunes, 10 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
CUENTO DE REYES
HAY MAS DICHA EN DAR QUE EN RECIBIR. Carlos Rey
Un hombre recibió de parte de su hermano un automóvil como regalo de Navidad. Cuando salió de su oficina esa Nochebuena, vio que un niño pobre estaba caminando alrededor del brillante auto nuevo y que lo contemplaba con admiración.
—¿Este es su auto, señor? —preguntó el niño.
El hombre afirmó con la cabeza.
—Mi hermano me lo dio como regalo de Navidad.
El niño se quedó asombrado.
—¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? A mí sí que me gustaría... —titubeó el niño.
El hombre se imaginó lo que iba a decir el niño: que le gustaría tener un hermano así. Pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció al hombre de pies a cabeza:
—¡Me gustaría poder ser un hermano así!
El hombre miró al muchacho con asombro, y se le ocurrió preguntarle:
—¿Te gustaría dar una vuelta en el auto?
—¡Claro que sí! ¡Me encantaría!
Después de un corto paseo, el niño se volvió y, con los ojos chispeantes, le dijo al hombre:
—Señor, ¿sería mucho pedirle que pasáramos frente a mi casa?
El hombre sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Seguramente deseaba mostrarles a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero, de nuevo, el hombre estaba equivocado.
—¿Se puede detener donde están esos dos escalones?
El niño subió corriendo, y al rato el hombre oyó que regresaba, pero no tan rápido como había salido. Era que traía a su hermanito lisiado. Tan pronto como lo acomodó en el primer escalón, le señaló el automóvil.
—¿Lo ves? Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo dio como regalo de Navidad, y a él no le costó ni un centavo. Algún día yo te voy a regalar uno igualito... Entonces podrás ver tú mismo todas las cosas bonitas que hay en los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.
El hombre se bajó del auto y subió al hermanito enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, subió detrás de él, y los tres comenzaron a dar un paseo navideño inolvidable.
Aquel hombre comprendió el verdadero significado de las palabras del apóstol Pablo, que a su vez recordaba las palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados. No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
eran tres...
y el cuarto...
Un hombre recibió de parte de su hermano un automóvil como regalo de Navidad. Cuando salió de su oficina esa Nochebuena, vio que un niño pobre estaba caminando alrededor del brillante auto nuevo y que lo contemplaba con admiración.
—¿Este es su auto, señor? —preguntó el niño.
El hombre afirmó con la cabeza.
—Mi hermano me lo dio como regalo de Navidad.
El niño se quedó asombrado.
—¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? A mí sí que me gustaría... —titubeó el niño.
El hombre se imaginó lo que iba a decir el niño: que le gustaría tener un hermano así. Pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció al hombre de pies a cabeza:
—¡Me gustaría poder ser un hermano así!
El hombre miró al muchacho con asombro, y se le ocurrió preguntarle:
—¿Te gustaría dar una vuelta en el auto?
—¡Claro que sí! ¡Me encantaría!
Después de un corto paseo, el niño se volvió y, con los ojos chispeantes, le dijo al hombre:
—Señor, ¿sería mucho pedirle que pasáramos frente a mi casa?
El hombre sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Seguramente deseaba mostrarles a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero, de nuevo, el hombre estaba equivocado.
—¿Se puede detener donde están esos dos escalones?
El niño subió corriendo, y al rato el hombre oyó que regresaba, pero no tan rápido como había salido. Era que traía a su hermanito lisiado. Tan pronto como lo acomodó en el primer escalón, le señaló el automóvil.
—¿Lo ves? Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo dio como regalo de Navidad, y a él no le costó ni un centavo. Algún día yo te voy a regalar uno igualito... Entonces podrás ver tú mismo todas las cosas bonitas que hay en los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.
El hombre se bajó del auto y subió al hermanito enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, subió detrás de él, y los tres comenzaron a dar un paseo navideño inolvidable.
Aquel hombre comprendió el verdadero significado de las palabras del apóstol Pablo, que a su vez recordaba las palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados. No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
eran tres...
y el cuarto...
mi regalo de reyes...LA ULTIMA CIMA
TE GUSTA? COMPRALA Y REGALALA. APOYA EL CINE CATOLICO.
A MI ME LA REGALO GENTE DE MI PARROQUIA. ¡QUE CHULADA!
AHORA UNA POESIA-CUENTO -DE ANTONIO CAPONETO- "EL VISITANTE"
Y la dedica... a Antonio Murciano, que sin culpa alguna me inspiró estos renglones
Caminaba sumiso tras el último Mago,
muy lejos del incienso, de la mirra y del oro,
con andar de exiliado, de errabundo sin tiempos,
de forastero eterno que ha extraviado un tesoro.
Harapiento de soles, ni un mendrugo en la alforja,
por sostén un cayado de madera negruzca,
parecía que el paso le cerraba el camino,
que el viento lo tumbaba con su mano más brusca.
El Ángel del pesebre creyó reconocerlo
y echó el puño a la espada de contorno invisible,
los pastores se abrían, temerosos acaso,
de su rostro de barro, doliente e impasible.
Se oyó un gemido inmenso, como gimen las cosas
convertidas en haces de carbones o astillas,
el visitante quiso poner firme su pecho
pero oyó un latigazo crujiendo en sus costillas.
Cuando al fin ante el Niño se encontró genuflexo,
lloró siglos, milenios, en un instante mudo,
lloró generaciones, edades de la tierra,
centurias y almanaques lloró el llanto desnudo.
Pero era cada endecha un son transfigurante,
remozaba el plañido el perfil de ese hombre,
su linaje era augusto, su juventud la exacta
antigüedad del Cielo que le dio el primer nombre.
José lo abrazó fuerte, lo irguió y lo llamó Padre,
se contemplaron limpios, virilmente los dos.
Adán le dijo entonces (y era su voz fundante):
Custodio de la Virgen, Madre Nuestra y de Dios.
Al marcharse advirtieron que en las manos del Niño
quedaba un numinoso y esplendente regalo,
era el leño de un Arbol de fragancia indeleble,
del Arbol de la Ciencia de lo Bueno y lo Malo.
Y DE POSTRE... ESTA NOTICIA
A MI ME LA REGALO GENTE DE MI PARROQUIA. ¡QUE CHULADA!
AHORA UNA POESIA-CUENTO -DE ANTONIO CAPONETO- "EL VISITANTE"
Y la dedica... a Antonio Murciano, que sin culpa alguna me inspiró estos renglones
Caminaba sumiso tras el último Mago,
muy lejos del incienso, de la mirra y del oro,
con andar de exiliado, de errabundo sin tiempos,
de forastero eterno que ha extraviado un tesoro.
Harapiento de soles, ni un mendrugo en la alforja,
por sostén un cayado de madera negruzca,
parecía que el paso le cerraba el camino,
que el viento lo tumbaba con su mano más brusca.
El Ángel del pesebre creyó reconocerlo
y echó el puño a la espada de contorno invisible,
los pastores se abrían, temerosos acaso,
de su rostro de barro, doliente e impasible.
Se oyó un gemido inmenso, como gimen las cosas
convertidas en haces de carbones o astillas,
el visitante quiso poner firme su pecho
pero oyó un latigazo crujiendo en sus costillas.
Cuando al fin ante el Niño se encontró genuflexo,
lloró siglos, milenios, en un instante mudo,
lloró generaciones, edades de la tierra,
centurias y almanaques lloró el llanto desnudo.
Pero era cada endecha un son transfigurante,
remozaba el plañido el perfil de ese hombre,
su linaje era augusto, su juventud la exacta
antigüedad del Cielo que le dio el primer nombre.
José lo abrazó fuerte, lo irguió y lo llamó Padre,
se contemplaron limpios, virilmente los dos.
Adán le dijo entonces (y era su voz fundante):
Custodio de la Virgen, Madre Nuestra y de Dios.
Al marcharse advirtieron que en las manos del Niño
quedaba un numinoso y esplendente regalo,
era el leño de un Arbol de fragancia indeleble,
del Arbol de la Ciencia de lo Bueno y lo Malo.
Y DE POSTRE... ESTA NOTICIA
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2011 tan... espacial
Este año 2011 es el internacional de los Bosques y el de la Química... Y también se cumplirán los 50 desde que Yuri Gagarin se convirtiera en el primer ser humano en abandonar -aunque fuera brevemente- el planeta, ganando la carrera por unas semanas a John Glenn: será una celebración agridulce, pues coincidirá prácticamente con la retirada del servicio de los transbordadores espaciales de la NASA, esas naves que creímos serían las que harían el viajar al espacio como algo rutinario... De todos modos, tenemos nuestras esperanzas depositadas en SpaceX y Virgin Atlantic, que están demostrando como la iniciativa privada puede ser la que finalmente lleve al espacio a nuestra especie, que ya decía Tsiolkovsky aquello de "la Tierra es la cuna de la humanidad, pero no se puede permanecer siempre en la cuna"...
Mientras tanto, el 18 de marzo la sonda MESSENGER entrará en la órbita de Mercurio, justo el mismo día que su compañera la New Horizons cruce la de Urano en su camino a Plutón, a donde llegará en el 2015; allí también por julio, la sonda Dawn llegará al planeta menor Vesta...
Y sin dejar de mirar al cielo, tendremos varios eclipses de Sol y de Luna, empezando hoy 4 de enero por un eclipse parcial de Sol, y otro total de Luna el díua 15... en julio, noviembre y diciembre algunos sólo serán visibles desde la Antártida, que nos pilla un poco a desmano. También el 10 de julio Neptuno completará su primera órbita desde que fuera descubierto en 1846.
Este año se cumplen por cierto 50 años de la invención de la RAM, un componente fundamental de los ordenadores... Algunos recordamos cuando 1 KB de memoria era todo un lujo asiático; ahora están en construcción ordenadores con más de 1 petabyte de memoria RAM como el Blue Waters, que se espera esté terminado este año...
Digan lo que digan los agoreros no va a ser éste el último de la historia, ni aunque se acaben las direcciones IPv4, esas mismas que se iban a agotar pero que nunca se agotan.
Y de postre, y para este enero... lo que cuesta todo y lo que debemos ahorrar
Mientras tanto, el 18 de marzo la sonda MESSENGER entrará en la órbita de Mercurio, justo el mismo día que su compañera la New Horizons cruce la de Urano en su camino a Plutón, a donde llegará en el 2015; allí también por julio, la sonda Dawn llegará al planeta menor Vesta...
Y sin dejar de mirar al cielo, tendremos varios eclipses de Sol y de Luna, empezando hoy 4 de enero por un eclipse parcial de Sol, y otro total de Luna el díua 15... en julio, noviembre y diciembre algunos sólo serán visibles desde la Antártida, que nos pilla un poco a desmano. También el 10 de julio Neptuno completará su primera órbita desde que fuera descubierto en 1846.
Este año se cumplen por cierto 50 años de la invención de la RAM, un componente fundamental de los ordenadores... Algunos recordamos cuando 1 KB de memoria era todo un lujo asiático; ahora están en construcción ordenadores con más de 1 petabyte de memoria RAM como el Blue Waters, que se espera esté terminado este año...
Digan lo que digan los agoreros no va a ser éste el último de la historia, ni aunque se acaben las direcciones IPv4, esas mismas que se iban a agotar pero que nunca se agotan.
Y de postre, y para este enero... lo que cuesta todo y lo que debemos ahorrar
lunes, 3 de enero de 2011
REYES QUE MIRAN ESTRELLAS
LA ARQUEOLOGIA.
Los Reyes Magos no son personajes creados por siglos de tradición cristiana. Su existencia, además de quedar bien testimoniada en el Evangelio, ahora es documentada por los descubrimientos arqueológicos.
Esta curiosa y extraordinaria revelación se encuentra contenida en una tablilla, en la que se han acuñado caracteres cuneiformes. Se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico (entonces las dos disciplinas eran hermanas gemelas) que revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.
Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo del imperio ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció en el mes de marzo del año 4 a.C. Para los historiadores, Jesús nació unos siete años antes del año «0». El evangelista Mateo (2, 2) pone en relación el evento de Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina. Y es precisamente en este momento en el que la tablilla de arcilla ofrece un testimonio particular.
Existen muchas hipótesis sobre la estrella que vieron los magos ("magoi" en griego era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología) y que les llevó a afrontar un viaje de unos mil kilómetros con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido.
El 17 de diciembre de 1603, Johannes Kepler, astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a ese mismo fenómeno. Hizo concienzudos cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Recordó también que el famoso rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508) había hablado de un influjo extraordinario atribuido por los astrólogos hebreos a aquel fenómeno: el Mesías tenía que aparecer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Kepler habló en sus libros de su descubrimiento, pero la hipótesis cayó en el olvido perdida entre su inmenso legado astronómico.
Faltaba una demostración científica clara. Llegó en 1925, cuando el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y el Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla se encuentra ahora en el Museo estatal de Berlín.
Entre los numerosos datos de observación astronómica sobre los dos planetas, Schnabel encuentra en la tabla un dato sorprendente: la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis tiene lugar en el año 7 a.C., en tres ocasiones, durante pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre. Además, según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región del Mediterráneo.
Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de las tres conjunciones hace sumamente verosímil la decisión de los Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido. Según explica el prestigioso catedrático de fenomenología de la religión de la Pontificia Universidad Gregoriana, Giovanni Magnani, autor del libro «Jesús, constructor y maestro» («Gesú costruttore e maestro, Cittadella, Asís, 1997), «en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. El planea Saturno era considerado en Oriente como la estrella de Palestina. Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá este año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Magos a Jerusalén, según el Evangelio de Mateo 2,2». «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» preguntan los magos a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.
La triple conjunción de los dos planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, «delante de ellos» (Mt 2, 9).
Los Reyes Magos no son personajes creados por siglos de tradición cristiana. Su existencia, además de quedar bien testimoniada en el Evangelio, ahora es documentada por los descubrimientos arqueológicos.
Esta curiosa y extraordinaria revelación se encuentra contenida en una tablilla, en la que se han acuñado caracteres cuneiformes. Se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico (entonces las dos disciplinas eran hermanas gemelas) que revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.
Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo del imperio ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció en el mes de marzo del año 4 a.C. Para los historiadores, Jesús nació unos siete años antes del año «0». El evangelista Mateo (2, 2) pone en relación el evento de Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina. Y es precisamente en este momento en el que la tablilla de arcilla ofrece un testimonio particular.
Existen muchas hipótesis sobre la estrella que vieron los magos ("magoi" en griego era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología) y que les llevó a afrontar un viaje de unos mil kilómetros con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido.
El 17 de diciembre de 1603, Johannes Kepler, astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a ese mismo fenómeno. Hizo concienzudos cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Recordó también que el famoso rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508) había hablado de un influjo extraordinario atribuido por los astrólogos hebreos a aquel fenómeno: el Mesías tenía que aparecer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Kepler habló en sus libros de su descubrimiento, pero la hipótesis cayó en el olvido perdida entre su inmenso legado astronómico.
Faltaba una demostración científica clara. Llegó en 1925, cuando el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y el Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla se encuentra ahora en el Museo estatal de Berlín.
Entre los numerosos datos de observación astronómica sobre los dos planetas, Schnabel encuentra en la tabla un dato sorprendente: la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis tiene lugar en el año 7 a.C., en tres ocasiones, durante pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre. Además, según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región del Mediterráneo.
Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de las tres conjunciones hace sumamente verosímil la decisión de los Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido. Según explica el prestigioso catedrático de fenomenología de la religión de la Pontificia Universidad Gregoriana, Giovanni Magnani, autor del libro «Jesús, constructor y maestro» («Gesú costruttore e maestro, Cittadella, Asís, 1997), «en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. El planea Saturno era considerado en Oriente como la estrella de Palestina. Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá este año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Magos a Jerusalén, según el Evangelio de Mateo 2,2». «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» preguntan los magos a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.
La triple conjunción de los dos planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, «delante de ellos» (Mt 2, 9).
el valor de las personas
Se celebraba un seminario. La sala con 200 personas. Se les pidió:
1 - Nombren las 5 personas más ricas del mundo.
2 - Nombren las 5 últimas ganadoras del concurso “Miss Universo”
3 - Nombren a 10 ganadores del premio Nobel.
4 - Nombren los 5 últimos ganadores del premio Óscar al mejor actor o actriz.
¿Cómo va... mal, ¿no? ¿Difícil de recordar?
No se preocupen: Nadie de nosotros recuerda a los "mejores" de ayer. ¡Los aplausos se van! ¡Los trofeos se llenan de polvo! ¡Los ganadores son olvidados! Los parámetros por los que son juzgados en muchos casos son frívolos o irrelevantes.
Ahora, hagan lo siguiente:
1 - Nombren a 3 profesores, parientes o sacerdotes que les hayan ayudado en su verdadera formación.
2 - Nombren 2 ó 3 amigos que les hayan ayudado en los momentos difíciles.
3 - Piensen en alguna persona que les haya hecho sentir algo especial.
4 - Nombren a 5 personas con quienes transcurre agradablemente su tiempo.
¿Cómo va? Mejor, ¿no es verdad? Las personas que marcan nuestras vidas no suelen ser las que tienen las mejores credenciales o con más dinero, o los mejores premios...
Más bien son aquellas que se preocupan por nosotros, que cuidan de nosotros, que, de algún modo, están a nuestro lado.
Reflexione un momento... ¿Usted, en qué lista está? ¿No sabe?...
Permítame ayudarle...
¡Usted no está entre los famosos; pero seguramente estará entre las personas que alguien recuerda con cariño! Usted vale por lo que es, por su entrega a los demás, por sus valores morales....no por lo que tenga. Lo que importa, finalmente, es nuestro crecimiento espiritual y nuestro amor al prójimo que revela, sin duda, nuestro amor a Dios.
1 - Nombren las 5 personas más ricas del mundo.
2 - Nombren las 5 últimas ganadoras del concurso “Miss Universo”
3 - Nombren a 10 ganadores del premio Nobel.
4 - Nombren los 5 últimos ganadores del premio Óscar al mejor actor o actriz.
¿Cómo va... mal, ¿no? ¿Difícil de recordar?
No se preocupen: Nadie de nosotros recuerda a los "mejores" de ayer. ¡Los aplausos se van! ¡Los trofeos se llenan de polvo! ¡Los ganadores son olvidados! Los parámetros por los que son juzgados en muchos casos son frívolos o irrelevantes.
Ahora, hagan lo siguiente:
1 - Nombren a 3 profesores, parientes o sacerdotes que les hayan ayudado en su verdadera formación.
2 - Nombren 2 ó 3 amigos que les hayan ayudado en los momentos difíciles.
3 - Piensen en alguna persona que les haya hecho sentir algo especial.
4 - Nombren a 5 personas con quienes transcurre agradablemente su tiempo.
¿Cómo va? Mejor, ¿no es verdad? Las personas que marcan nuestras vidas no suelen ser las que tienen las mejores credenciales o con más dinero, o los mejores premios...
Más bien son aquellas que se preocupan por nosotros, que cuidan de nosotros, que, de algún modo, están a nuestro lado.
Reflexione un momento... ¿Usted, en qué lista está? ¿No sabe?...
Permítame ayudarle...
¡Usted no está entre los famosos; pero seguramente estará entre las personas que alguien recuerda con cariño! Usted vale por lo que es, por su entrega a los demás, por sus valores morales....no por lo que tenga. Lo que importa, finalmente, es nuestro crecimiento espiritual y nuestro amor al prójimo que revela, sin duda, nuestro amor a Dios.
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