domingo, 11 de julio de 2010

hablemos de sexo

Amo a Laura... pero esperaré hasta el matrimonio

Amor humano. Nos lo cuenta un sacerdote

Interesante conferencia de lo que se puede o no hacer





Posturitas y lances amorosos llevados al arte... para relajar. Precioso y gimnastico

Conferencia del Padre Jaime Escobar donde responde a preguntas sobre el tema

breve, diez minutos: 3 palabras hebre3as, 3 llamas...

martes, 6 de julio de 2010

¿abortas o aportas?

MADRID, 04 Ene. 10. El Director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Isidro Catela Marcos, escribió una carta al director de un diario local en la que responde a algunas declaraciones del Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, y en la que recuerdan que los políticos católicos no pueden apoyar el aborto y si lo hacen no deben recibir la Eucaristía.

"la Conferencia Episcopal, en su detallada Declaración sobre el Proyecto de Ley del Aborto, publicada el 17 de junio por la Comisión Permanente y hecha expresamente suya por la Asamblea Plenaria el 27 de noviembre, explica que dicho Proyecto supone un serio retroceso en la protección de la vida de los que van a nacer". "Porque el aborto pasa a ser tratado como un derecho de la mujer; pero también, porque entiende la salud –cuya puesta en peligro sería razón para abortar– como ‘bienestar social’, además de ‘físico y psíquico’; y porque impone en el sistema educativo la propaganda del aborto".

Seguidamente la misiva recuerda una carta de junio de 2004 de la Congregación para la Doctrina de la Fe a la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) en la que se "recogía la doctrina de Evangelium Vitae y la del Código de Derecho Canónico".

"Aquella Conferencia Episcopal actuó de modo semejante a como lo ha hecho la Conferencia Episcopal Española, recordando la doctrina que cada obispo, como corresponde, aplica en su diócesis. De hecho en varias ocasiones no fueron admitidas a la Sagrada Comunión, personas que públicamente habían dado su apoyo o su voto a una ley que no protegía de forma adecuada el derecho a la vida de los que van a nacer", explica el texto.

Los obispos "han recordado que nadie que se atenga a los imperativos de la recta razón puede dar su apoyo a esta ley; los católicos, además, tampoco pueden hacerlo en virtud de la coherencia con la propia fe". Y es inaceptable la manipulación que hace Bono de la encíclica Evangelium vitae, de Juan Pablo II que "según la cual un católico sólo puede votar una ley abortista cuando se trate de una norma que restrinja la injusticia de la legislación vigente, supuesto siempre que no se pueda hacer otra cosa y que conste públicamente que quien se ve obligado a actuar de esa forma es contrario a toda ley que no proteja adecuadamente el derecho inviolable a la vida de los que van a nacer".


Finalmente la carta resalta que la Conferencia Episcopal Española, "según su deber y como era de esperar, ha explicado la doctrina de la Iglesia sobre estas materias, válida en todo el mundo para cualquier católico con independencia de filiaciones políticas y sin mencionar, en ningún caso, a nadie en particular" y si lo hacen no deben recibir la Eucaristía.

lunes, 5 de julio de 2010

corazón (5)

Del artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas,"No es fácil ser cristianos".

VER
Según el censo del año 1990, en el país se declararon católicos el 90.4%. En el del año 2000, el 88.22%. Unos Estados rebasaron esta cifra, como Aguascalientes y Guanajuato con 96.07%, Jalisco con 95.39%, Querétaro con 95.37% y Michoacán con 95.12%. El resto de los Estados fluctuaron entre 85 y 95%. El Distrito Federal llegaba a un 90.57%. Los más bajos eran Campeche con 75.04%, Tabasco con 72.26%, Quintana Roo con 71.76% y Chiapas con sólo el 64.16%. A pesar de ser nuestro Estado el menos católico, se ha frenado la deserción. De 1970 a 1980, dejaron el catolicismo el 14.3% de la población; de 1980 a 1990, el 9.3%; de 1990 al 2000, sólo el 3.44%.

A nivel nacional, dijeron ser protestantes el 7.35%. Agregándolos al 88.22% de católicos, éramos un total de 95.57% de cristianos en el país. Los que se declararon "sin religión", eran sólo el 3.49%. El resto faltante para el 100%, sin especificar. Veremos cuánta variación nos ofrece el censo de 2010, en este rubro tan importante para conocer la realidad religiosa estadística en el país.

Sin embargo, a pesar de ser el 95.57% de bautizados, católicos y protestantes, la violencia, el narcotráfico, los secuestros, la extorsión, la corrupción, la infidelidad matrimonial, los divorcios, las injusticias, el alcoholismo, el abuso de la sexualidad, la aprobación de leyes contra la vida y la familia, los abismos entre clases sociales, el racismo persistente, los robos, la inseguridad, etc., demuestran que muchos cristianos no somos coherentes con nuestra fe. Cierto que escándalos clericales y antitestimonios de pastores evangélicos, que también se dan, alejan a muchas personas de nuestras iglesias y de Jesucristo; con todo, es la vida inmoral y antievangélica de muchos creyentes la que más afecta al país.

JUZGAR
En Aparecida, describimos unas sombras de nuestra realidad, como "debilidades, compromisos mundanos e incoherencias" (5), "una fe católica reducida a bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia; la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad" (12); "una cultura sin Dios y sin sus mandamientos, o incluso contra Dios" (13).

Hace poco, dijo el Papa Benedicto XVI: "No olvidemos el inmenso don que recibimos el día en que fuimos bautizados. En ese momento Cristo nos unió a sí para siempre; pero, por nuestra parte, ¿seguimos permaneciendo unidos a él con opciones coherentes con el Evangelio? No es fácil ser cristianos. Hace falta valentía y tenacidad para no conformarse a la mentalidad del mundo, para no dejarse seducir por los señuelos a veces poderosos del hedonismo y el consumismo, para afrontar, si fuera necesario, incluso incomprensiones y a veces hasta verdaderas persecuciones. Vivir el Bautismo implica permanecer firmemente unidos a la Iglesia, también cuando vemos en su rostro alguna sombra y alguna mancha. Es ella la que nos ha engendrado para la vida divina y nos acompaña en todo nuestro camino. ¡Amémosla, amémosla como a nuestra Madre! Amémosla y sirvámosla con un amor fiel, que se traduzca en gestos concretos en el seno de nuestras comunidades, sin caer en la tentación del individualismo y del prejuicio, y superando toda rivalidad y división. Así seremos verdaderos discípulos de Cristo" (8-XI-09).

ACTUAR
Es necesario convertirnos todos, para vivir con coherencia el Evangelio. Católicos y protestantes deberíamos ser los que más ejemplo demos de justicia, honestidad, respeto a los derechos de los demás, trabajo, responsabilidad, amor a la verdad, solidaridad con los pobres, defensa de los débiles, sobriedad en compras, bebidas y alimentos, leyes acordes al orden natural, protección del medio ambiente, fidelidad conyugal, etc. No es fácil convertirnos, pero sí es posible, con la ayuda de Dios.


HABIA UNA VEZ UN NIÑO QUE SIEMPRE TERMINABA SU ORACION DICIENDO:
SEÑOR HAZ BUENOS A LOS MALOS Y A LOS BUENOS... ¡¡HAZLOS SIMPÁTICOS!!

CORAZÓN (4)

PARA COMBATIR LOS "nunca más" y las excusas del "esqueísmo"...

Nunca más confesare "no puedo", porque "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". (Filipenses 4:13)
Nunca más confesaré pobreza, porque "Mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús". (Filipenses 4:19)
Nunca más confesaré temor, porque "Dios no me ha dado el espíritu de cobardía, si no de poder, de amor, y de dominio propio". (2 Timoteo 1:7)
Nunca más confesaré duda y falta de fe, porqué "Dios ha dado a todas sus criaturas la medida de fe". (Romanos 12:3)
Nunca más confesaré debilidad, porque "Jehová es la fortaleza de mi vida". (Salmo 27:1), y "El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará". (Daniel 12:32)
Nunca más confesaré que Satanás gobierna mi vida, "porqué mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo". (1 Juan 4:4)
Nunca más confesaré derrota, porque "Dios siempre me lleva en triunfo en Cristo Jesús". (2 Corintios 2: 14)
Nunca más confesaré falta de entendimiento, porque "Dios ha hecho también que Cristo sea nuestra sabiduría". (1 Corintios 1:30)
Nunca más confesaré enfermedad, porque "por su llaga fui curado" (Isaías 53: 5), y Jesús "mismo tomó mis enfermedades y llevó mis dolencias" (Mateo 8:17)
Nunca más confesaré pesares y frustraciones, porque estoy "echando toda mi ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de mí" (1 Pedro 5:7). Con Cristo estoy libre de preocupaciones.
Nunca más confesaré esclavitud, "porque el Señor es el espíritu; y donde está el espíritu del Señor allí hay libertad" (2 Corintios 3:17). ¡Mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo!
Nunca más confesaré condenación, porque "no existe la condenación para aquellos que están en Cristo" (Romanos 8:1). Yo estoy en Cristo; por lo tanto, estoy libre de condenación.

corazón (3)

A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo, a eso, no le llames adversidad, llámale SABIDURIA.
A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra,de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar, a eso, no le llames castigo, llámale ENSEÑANZA.
A eso, de pasar días juntos radiantes, días felices y días tristes,días de soledad y días de compañía, a eso, no le llames rutina, llámale EXPERIENCIA.
A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan,y tu cerebro funcione y tus manos trabajen, y tu alma irradie y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame, a eso, no le llames poder humano,llámale... MILAGRO.


San Basilio Magno. Regla mayor, respuesta 2,1

El amor de Dios no es algo que pueda aprenderse con unas normas y preceptos. Así como nadie nos ha enseñado a gozar de la luz, a amar la vida, a querer a nuestros padres y educadores, así también, y con mayor razón, el amor de Dios no es algo que pueda enseñarse, sino que desde que empieza a existir este ser vivo que llamamos hombre es depositada en él una fuerza espiritual, a manera de semilla, que encierra en sí misma la facultad y la tendencia al amor. Esta fuerza seminal es cultivada dili­gentemente y nutrida sabiamente en la escuela de los divinos preceptos y así, con la ayuda de Dios, llega a su perfección.

Por esto, nosotros, dándonos cuenta de vuestro deseo por llegar a esta perfección, con la ayuda de Dios y de vuestras oraciones, nos esforzaremos, en la medida en que nos lo permita la luz del Espíritu Santo, por avivar la chispa del amor divino escondida en vuestro interior.

Digamos, en primer lugar, que Dios nos ha dado pre­viamente la fuerza necesaria para cumplir todos los man­damientos que él nos ha impuesto, de manera que no hemos de apenarnos como si se nos exigiese algo extraor­dinario, ni hemos de enorgullecernos como si devolviése­mos a cambio más de lo que se nos ha dado. Si usamos recta y adecuadamente de estas energías que se nos han otorgado, entonces llevaremos con amor una vida llena de virtudes; en cambio, si no las usamos debidamente, ha­bremos viciado su finalidad.

En esto consiste precisamente el pecado, en el uso des­viado y contrario a la voluntad de Dios de las facultades que él nos ha dado para practicar el bien; por el contra­rio, la virtud, que es lo que Dios pide de nosotros, con­siste en usar de esas facultades con recta conciencia, de acuerdo con los designios del Señor.

Siendo esto así, lo mismo podemos afirmar de la cari­dad. Habiendo recibido el mandato de amar a Dios, tene­mos depositada en nosotros, desde nuestro origen, una fuerza que nos capacita para amar; y ello no necesita de­mostrarse con argumentos exteriores, ya que cada cual puede comprobarlo por sí mismo y en sí mismo. En efecto, un impulso natural nos inclina a lo bueno y a lo bello, aunque no todos coinciden siempre en lo que es bello y bueno; y, aunque nadie nos lo ha enseñado, amamos a todos los que de algún modo están vinculados muy de cerca a nosotros, y rodeamos de benevolencia, por incli­nación espontánea, a aquellos que nos complacen y nos hacen el bien.

Y ahora yo pregunto, ¿qué hay más admirable que la belleza de Dios? ¿Puede pensarse en algo más dulce y agradable que la magnificencia divina? ¿Puede existir un deseo más fuerte e impetuoso que el que Dios infunde en el alma limpia de todo pecado y que dice con sincero afecto: Desfallezco de amor? El resplandor de la belleza divina es algo absolutamente inefable e inenarrable.

corazón (2)

Oh Cristo, para poder servirte mejor dame un noble corazón. Un corazón fuerte para aspirar por los altos ideales y no por opciones mediocres. Un corazón generoso en el trabajo, viendo en él no una imposición sino una misión que me confías. Un corazón grande en el sufrimiento, siendo valiente soldado ante mi propia cruz y sensible cireneo para la cruz de los demás. Un corazón grande para con el mundo, siendo comprensivo con sus fragilidades pero inmune a sus máximas y seducciones. Un corazón grande con los hombres, leal y atento para con todos pero especialmente servicial y dedicado a los pequeños y humildes. Un corazón nunca centrado sobre mí, siempre apoyado en Tí, feliz de servirte y servir a mis hermanos, ¡oh mi Señor! todos los días de mi vida.

jueves, 1 de julio de 2010

hoy,en alfa y omega

Título: ¡Vamos a Misa! Guía para participar en la Eucaristía
Autor: José Alcázar Godoy
Ilustraciones: Ángel Ramos Sánchez
Editorial: Editorial Familia de Jesús
Colección: Tiger
Edad: A partir de 7 años


¿Para qué sirve ir a Misa, si muchas veces no me apetece? ¿Por qué tengo que estar unas veces de pie y otras sentado o de rodillas? ¿Qué quieren decir palabras como «monición, presbiterio, ambón...»? ¿Cómo se llaman todas las vestiduras que se pone el sacerdote? Si hay veces que estar en Misa es para ti como si estuvieras en China, o en una reunión muy importante pero donde no entiendes nada, éste es tu libro. Sabiendo las cosas más importantes sobre la Misa, podrás entenderla y participar mejor en ella. Así, haciendo eso un domingo tras otro, irás creciendo en amistad con Jesús.
¡Vamos a Misa! es un cuadernillo preparado por un sacerdote, en el que, con ayuda de textos cortitos y dibujos, se va explicando toda la celebración de la Eucaristía. Además, las oraciones y las respuestas que tenemos que decir vienen con una letra distinta, para que sea más fácil de leer. Y, como es finito, te lo puedes llevar a Misa siempre que quieras, hasta que te sepas todo bien y de memoria. E, incluso entonces, no te vendrá mal repasarlo de vez en cuando, para que la Misa no se vuelva algo rutinario donde contestamos como loros, sin pensar. Más información:
Tel. 649 54 78 62; e-mail: editorial@familiadejesus.com