Lo que pensamos los pecadores
De otro sermón (OC 3.344.23) de san Juan de Ávila, donde reproduce en conversación lo que estaría pasando por la cabeza de sus oyentes a propósito de un texto de san Pablo: Ef. 5, 5):
-¡Triste de mí, que me dicen que ni el fornicador ni el avariento ni el maldiciente no han de entrar en el cielo!
– Andá, dice el otro, que no será tanto como dicen; que Dios es misericordioso.
–Andáis buscando achaques con que, no matéis la palabra de Dios, a lo menos la herís y debilitáis, como los otros labradores de la viña que a unos mataron y a otros hirieron de los criados del Señor.
Aquel mata la palabra de Dios que dice: –«Quitá allá, que no tengo cuenta con eso».
Aquel la debilita que dice: –«A la vejez seré bueno».
Andá buscando achaques para no ir desconsolado del sermón. Porque salen del sermón desconsolados y a cabo de poco se tornan a consolar y a olvidar de lo que oyeron.
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