María, Madre de Dios, Madre de Cristo, Madre nuestra, enséñanos a creer como has creído tú. Haz que nuestra fe sea siempre serena, valiente, fuerte, generosa. Enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos como los amaste tú. Haz que nuestro amor a los demás sea siempre paciente, benigno, respetuoso. Haz que nuestra alegría sea siempre auténtica y plena para podérsela comunicar a todos. Juan Pablo II
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